Oriol Flores: «He inventado un mundo paralelo para no caer en el egocentrismo»

El batería y cantante Oriol Flores, en una imagen promocional tomada con motivo de su debut discográfico, 'Azul casi gris'. / DV
El batería y cantante Oriol Flores, en una imagen promocional tomada con motivo de su debut discográfico, 'Azul casi gris'. / DV

El catalán afincado en Donostia debuta con 'Azul casi gris' (Lav Records), un disco de pop marcado por el «eclecticismo musical»

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Nació en La Garriga, ciudad de la provincia de Barcelona conocida por sus edificios modernistas. De madre catalana y padre extremeño, «el amor por la música» le viene de familia. Antes de cambiar el Mediterráneo por el Cantábrico tuvo «la suerte» de tocar en el grupo de Miqui Puig, «uno de los iconos de la subcultura de este país», y en 2008 se mudó a Donostia para estudiar en Musikene, donde se licenció en Jazz y Música Moderna. En su debut, grabado por Yon Vidaur, colaboran gentes como Paul San Martín, Amancay Gaztañaga, Olatz Salvador o Gartxot Unsain, aunque en la gira de presentación, aún por concretar, Flores actuará previsiblemente en formato de dúo.

- Ha tocado o toca con Javi P3z (Triz3ps), con Olatz Zugasti y, sobre todo, con Izaro. Precisamente, 'Azul casi gris' tiene similitudes con su 'Eason', en el que también está muy presente Donostia.

- Aunque lo pueda parecer a simple vista, no lo veo así. 'Eason' es más naif, más homogéneo en su estilo, y en 'Azul casi gris' he asumido más riesgos, buscando conscientemente un cierto eclecticismo musical.

- En lo que sí coinciden es en la falta de complejos para elegir los idiomas: casi todos sus temas son en castellano, pero hay dos en catalán y uno en euskera…

- En eso sí que Izaro me ha empoderado. En el panorama vasco ha supuesto una revolución combinar sin pudor castellano, inglés y euskera: nadie había hecho antes eso con tanto desparpajo y valentía. También nos parecemos en el detalle con el que narramos ciertas cosas: ambos venimos de experiencias vitales diferentes, también generacionalmente, somos muy opuestos y eso nos hace respetarnos mutuamente. Creo que Izaro está llamada a ser una de las artistas más importantes de los próximos diez años y es una suerte poder tocar para ella.

- Mezcla usted pop, french touch, programaciones electrónicas, indie rock, autotune… ¿Ser tan ecléctico es una cuestión de principios?

- Como músico, es básico tener el máximo de recursos posibles. Este disco es un reflejo de la variedad musical que escucho y toco a diario.

- En las referencias cita a compañeros como Javi P3z o Izaro, a nuevos autores como Havoc, pero ante todo a Ibon Errazkin, La Buena Vida o Family. ¿Era seguidor del Donosti Sound antes de venir aquí?

- La música del País Vasco ha estado muy presente en mi vida desde pequeño: Duncan Dhu, Kortatu o Negu Gorriak forman parte de la banda sonora de mi infancia. Supe de Javi P3z primero por el remix que hizo de 'Se fuerza la máquina' para Los Sencillos y de La Buena Vida, por una compañera de piso de Donostia que ponía sus discos y los de Le Mans: su 'Entresemana' es un disco icónico del pop, al igual que 'Un soplo en el corazón', de Family.

- '016' es la más Donosti Sound de sus canciones; 'A Marte' tiene un punto funk discotequero; 'Llueve en Donostia otra vez' recuerda a Destroyer con esa trompeta; 'Solamente tú' es synth-pop ochentero; 'Donde solíamos quedar' tiene aires de bolero; 'On ets' suena a Eels… ¿Cómo definiría su estilo?

- Estoy muy de acuerdo con esas descripciones estilísticas, no me escondo de ellas. Me gustan mucho Carlos Berlanga, Joe Crepúsculo, La Bien Querida, Betacam… De momento, no sé definir mi estilo, necesitaría grabar más discos para poder hacerlo y verlo con perspectiva.

- 'Azul casi gris'. ¿A qué hace alusión?

- Es una paleta de colores y sonidos, es una historia cinematográfica, es música de autor sobre cosas que le pasan a una persona anónima en su día a día.

- Ya en la portada aparece una imagen del Paseo Nuevo en mitad de la tempestad. El mar y la lluvia están muy presentes. «Me quiero volver, tengo escamas en la piel», canta en 'Llueve en Donostia otra vez'. El chubasco le ha exasperado pero también le ha inspirado, ¿no?

- Este último año ha sido un horror, no ha parado de llover, parecía el día de la marmota, y canalicé esta desesperación en este tema. Es una canción de esperanza, de no caer en el pesimismo.

- También es un disco tormentoso en el sentido figurado, con relatos de relaciones difíciles en primera persona. ¿Son basados en hechos reales? Si es así, ¿no le ha dado pudor 'desnudarse'?

- Va de hechos reales, algunos similares a los que he vivido pero no exactamente así. He intentado inventar un mundo paralelo, no caer en el egocentrismo. Me he inspirado en la vida de personas que están cerca de mí, en cosas cotidianas que al final nos pasan a todos y a todas... Aunque es muy difícil, creo que es importante separar lo personal de lo musical: es la mejor manera de tener una buena perspectiva.

- «No encuentro el camino, debo volver al diván», canta en 'Bergara, 14', que será una de las calles en las que ha vivido. ¿Ha sido este disco una terapia para usted?

-Aunque no he vivido en Bergara 14, sí lo hace uno de los músicos del disco. Imaginé una historia e hice la canción. Efectivamente, ha sido un trabajo terapéutico y, como decías en la pregunta anterior, no tengo ningún miedo a desnudarme.

- 'Solamente tú' es de las pocas canciones abiertamente felices… Creo que ha terminado casándose en Donostia, ¿no?

- Sí, me he casado recientemente y estoy muy contento. De hecho, ésa es la única canción autobiográfica.

- ¿No se le enfadarán sus amigos por desvelar sus desengaños amorosos?

- No creo, porque nadie sabe quién es quién. (Risas)

- El (des)amor es su gran tema pero también ha abordado el conflicto catalán ('En peu de pau') y los malos tratos ('016')… Hace pop sin desviar la mirada de la actualidad…

- Durante la creación del disco tuvieron lugar los sucesos del 1 de octubre, y aunque no creo que haya que mezclar música y política, la música sí que es un instrumento para rebelarse contra el sistema. En relación a la canción '016', no puedo más que decir que hay que terminar con esa lacra.

- ¿Qué ha sido lo más difícil del proceso?

- La escritura de las letras. No soy letrista y, de hecho, cuando presenté el álbum a la discográfica, estuvimos discutiendo el contenido de algunas de ellas. El gran Miqui Puig, director de Lav Records, me ha dado sus consejos sobre los textos y los pienso aplicar en el próximo disco.

- ¿Cómo de difícil es para un batería convertirse en compositor y líder de su propio grupo?

- Al ser titulado en música moderna, tengo bastantes herramientas en cuanto a armonía, arreglos, etc… En el pop no es habitual, pero en el jazz es muy normal que los baterías lideren sus propias bandas, desde Art Blakey hasta Brian Blade. Este último tiene un disco que se llama 'Mama Rosa' en el que canta y toca la guitarra, Jorge Rossy ídem, e incluso hay ejemplos cercanos como Hasier Oleaga o Gaizka, batería de Gatibu. Cantar y tocar la batería a la es muy fácil, las canciones las he adaptado para poder hacer de forma natural ambas cosas a la vez. Hay dos baterías a los que admiro, Ander Zulaika y Andoni Etxebeste, mientras tocan hacen unos coros de flipar.

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