El indie folk preciosista de Fleet Foxes recala hoy en el Kursaal

Los integrantes de Fleet Foxes, en una imagen promocional. /
Los integrantes de Fleet Foxes, en una imagen promocional.

La banda de Seattle presentará 'Crack-Up' (2017), su tercer álbum, tras seis años de silencio

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

No es habitual que un grupo como Fleet Foxes actúe en auditorios. A los estadounidenses resulta más frecuente verlos entre la marabunta de grupos incluidos en festivales como el Bilbao BBK Live, del que fueron cabezas de cartel en 2017, o en el inminente Mad Cool. Por eso resultará más que estimulante verles esta tarde a las 20.00 horas en el Kursaal (29 euros), el lugar con la acústica idónea para apreciar su indie folk preciosista, delicado y rebosante de matices.

Fleet Foxes nació hace más de diez años en Seattle a instancias de dos amigos, Robin Pecknold (voz principal y guitarra) y Skuler Skjelset (guitarra, mandolina, voces). La salida del EP 'Sun Giant' (2008) y su posterior debut largo causaron un gran impacto internacional que les llevó a recibir los parabienes del público y de la crítica. Parecido recorrido siguió 'Helplessness Blues' (2011), que proporcionó a la banda una nominación a los premios Grammy. Su tercer álbum, 'Crack-Up' (2017), se titula así en honor a un libro de Francis Scott Fitzgerald y llegó tras seis años de silencio en los que Pecknold se matriculó en la Universidad de Columbia para estudiar música.

Según ha confesado el compositor del grupo, el parón fue necesario para no sucumbir a la espiral del éxito, tomarse un tiempo de descanso y reconducir las relaciones personales. El resultado es un disco importante y con cierto carácter monumental, cuyas once canciones están repletas de interludios, subidas y bajadas. En algunas entrevistas su autor ha confesado su inspiración cinematográfica y ha reconocido que concibió el disco «como un viaje en el que vas cambiando de paisajes, de momentos del día y de escenas». Así lo declaró a la revista 'Mondo Sonoro', a la que también dijo: «Era como si el álbum te llevara por ciertas emociones y decíamos: 'Vale, la gente espera eso, así que démosles lo contrario'. Dejar que las canciones tengan un minuto de casi aburrimiento para, de golpe, implosionar y transformarlo en algo diferente. Ha sido un trabajo exhaustivo para diseñar la experiencia del oyente».

Entre otros, hay un tema, 'Third of May/ Ōdaigahara', que casi alcanza los nueve minutos de duración y que avanza de manera épica, impulsada por un piano, una guitarra eléctrica de doce cuerdas, un cuarteto de cuerda y las habituales y brillantes armonías del grupo.

Sobre el escenario, el tándem Pecknold/Skjelset estará acompañado por Casey Wescott, Christian Wargo y Morgan Henderson.

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