Los 40 gigantes de madera de Thomas Dambo, en bosques de todo el mundo

'Mamma Wok' (Corea del Sur, 2018) es un troll amigable, que junta sus manos para sostener a quienes lo visitan en el frondoso bosque. /
'Mamma Wok' (Corea del Sur, 2018) es un troll amigable, que junta sus manos para sostener a quienes lo visitan en el frondoso bosque.

El artista oculta 40 gigantes de madera reciclada en bosques de todo el planeta para diversión de sus visitantes. Bélgica ha sido el último país en sumarse

SUSANA ZAMORA

Hace tres años que empezó a jugar al escondite con el mundo. Lo imaginó desde niño, cuando fascinado por la mitología nórdica dejaba volar su mente con las leyendas de Odín y su hijo Thor. Aquellas aventuras con soberbios gigantes, tan iracundos como poderosos, marcaron la infancia del danés Thomas Dambo (Odense, 1979), que ahora es el responsable de que bosques de todo el mundo estén poblados de imponentes trolls de madera. En Copenhague vieron la luz sus seis primeras criaturas en 2016, a las que bautizó como Thomas, Trine, Louis, Oscar, Teddy y Tilde. El más alto de todos ellos mide unos cuatro metros y pesa una tonelada y media. Se trata de Tilde: «Es mi favorito. En su interior hay 28 casas para pájaros». Otros son aún más grandes, pero no están de pie. El más largo, Thomas, mide 17 metros.

Con este relato, Dambo empezó a escribir 'La gran historia de las personas pequeñas y los trolls gigantes', que aún no ha dado por concluida. «Los ayuntamientos de la zona querían crear algo que atrajese a vecinos y turistas. Los visitantes suelen ir al centro de la capital, pero casi nadie se pasa por los barrios residenciales del oeste de la ciudad», apunta el artista.

A la izquierda, 'Héctor', en la isla de Culebra (Puerto Rico). A la derecha, 'Isak Heartstone' (Colorado, 2018) llegó a ser tan popular (recibía hasta 3.000 visitas diarias) que los vecinos pidieron su retirada.
A la izquierda, 'Héctor', en la isla de Culebra (Puerto Rico). A la derecha, 'Isak Heartstone' (Colorado, 2018) llegó a ser tan popular (recibía hasta 3.000 visitas diarias) que los vecinos pidieron su retirada.

Mejor en el campo

Inicialmente, le pidieron que creara algo en el entorno urbano, pero el diseñador se mostró reticente. «Lo mejor de esa zona de Dinamarca son sus bosques y logré convencerlos para que lo que hiciésemos se ocultara ahí, en vez de a la vista de todos». De aquello han pasado tres años y ya hay 40 trolls escondidos entre árboles de Kentucky, Colorado, Costa Rica, China, Líbano y Corea del Sur, entre otras ubicaciones. El último parque invadido por siete de ellos se encuentra en Bélgica. Allí, asomados a un lago, tumbados en mitad del valle o subidos a una casa derruida... Dambo busca sorprender en mitad de un paseo por la naturaleza y «rescatar a ese niño que todos llevamos dentro», asevera. Para ello, este carpintero plantea la visita a los bosques de los gigantes como un juego, donde gana quien antes encuentre la extraordinaria escultura de madera. Una especie de búsqueda del tesoro que empieza en la propia web del artista, en la que el participante puede descargarse un mapa con las localizaciones aproximadas de cada criatura.

'Thomas' descansa en la cima de una colina, en Copenhague.
'Thomas' descansa en la cima de una colina, en Copenhague.

Él sigue imaginando mundos mágicos de hadas y ogros, alejados del bullicio de las ciudades y la dependencia tecnológica. Busca espacios donde conectar con la naturaleza en perfecta armonía, sin que se sienta invadida, por eso construye sus figuras con materiales reciclados. En los vertederos, encuentra su materia prima, madera inservible, normalmente de palés de obra rotos o cobertizos demolidos. «Quiero convencer a la gente de que puede llegar a ser bella e, incluso, valer mucho dinero», afirma.

El 'Peludo Ema' (Chicago, 2018), que denuncia la contaminación ambiental.
El 'Peludo Ema' (Chicago, 2018), que denuncia la contaminación ambiental.

Pero Dambo reconoce que su arte callejero tiene fecha de caducidad, bien por el paso del tiempo o por las inclemencias meteorológicas, como cuando el huracán María azotó la isla de Culebra (Puerto Rico) y acabó con Héctor, «el gigante que arrojaba piedras a cualquiera que quisiera herirla». No pudo con el vendaval, pero los isleños, encariñados con su troll, pidieron a Dambo que lo resucitara. «Ahora, Héctor sostiene una linterna, para mostrar a otros huracanes que allí hay una isla que no hay que golpear», asegura. Dambo calcula que como son obras efímeras solo estarán esperando en buen estado entre cuatro y diez años. Es el tiempo para ganar esta partida al escondite.

El artista

Thomas Dambo
se define como un diseñador especializado en hacer «cualquier cosa» con materiales reciclados. En la prestigiosa escuela Kolding desarrolló su primer gran proyecto: 'Happy City Birds'.