«El espíritu de 'Buenawista' sigue vivo»

La banda donostiarra Discípulos de Dionisos, en un concierto reciente./JUAN G. ANDRÉS
La banda donostiarra Discípulos de Dionisos, en un concierto reciente. / JUAN G. ANDRÉS

Intxaurrondo. El colectivo celebra su trigésimo aniversario con conciertos de Discípulos de Dionisos, Last Fair Deal y Los Bracco

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Durante casi dos décadas, el edificio 'okupado 'de la antigua Tenencia de Alcaldía de Buenavista, fue uno de los epicentros del punk-rock en el Estado y refugio de infinidad de grupos. Tras su derribo en 2005, el proyecto se transformó y sus impulsores pasaron a gestionar las salas de ensayo del centro cultural Egia bajo el nombre de Musikagela. En 2013, este servicio municipal del que hoy disfrutan 48 bandas se amplió a Intxaurrondo y sumó ciclos de conciertos, cursos de formación y préstamo de materiales, entre otros, y surgió la Plataforma Katapulta, que también persigue apoyar el talento local.

Los donostiarras Discípulos de Dionisos y Los Bracco, así como los vizcaínos Last Fair Deal, celebrarán mañana en el centro cultural Intxaurrondo la fiesta de aniversario de Buenawista Prolleckzio's (BW), que se registró oficialmente como asociación hace 30 años. «Es la excusa perfecta para decirle al mundo que seguimos aquí», apuntan Andoni Etxebeste, Alvaro Turrion e Imanol Gómez, miembros históricos y permanentes del colectivo, y Eugenio Rubio, que se incorporó en 2007.

A su juicio, «el espíritu de Buenawista sigue vivo». «El colectivo ha cambiado, al igual que los espacios que ha ido habitando, pero el objetivo sigue siendo el mismo: apoyar al talento local proporcionando recursos para la creación artística y reivindicar la importancia de la cultura alternativa y de base como generadora de riqueza para la sociedad», sostienen, al tiempo que subrayan: «En la casa 'okupada' nos juntamos gente con tanta ilusión como dificultades para sacar adelante nuestros proyectos, y toda esa experiencia es la que hace que hoy en día trabajemos para intentar poner las cosas un poco más fáciles a la gente con ganas de crear».

«Bandas como Discípulos solo hay una, y el día que desaparezca, no habrá ninguna»

Según apuntan, la mayor dificultad para quienes empiezan en el mundillo es «darse a conocer, llegar al público interesado y vencer la saturación de información a la que estamos sometidos constantemente». En el plano musical, por ejemplo, brindan «asesoramiento sobre cómo usar los equipos o cómo grabar» y cursos para «solventar las necesidades y curiosidades» de los usuarios. «Nos habría gustado hacerlo más grande y mejor pero aún tenemos muchas ideas en el tintero para hacer justicia a la historia detrás del nombre de Buenawista Prolleckziom's», afirman.

«Era una especie de comuna»

Discípulos de Dionisos actuarán como cabezas de cartel en la fiesta de mañana, una elección más que lógica dado que son, junto a Señor No y Nuevo Catecismo Católico, los únicos que quedan de la primera etapa. «Llevamos casi 30 años como grupo y claro, nos sentimos un poco supervivientes. Buenavista ya era un referente para nosotros antes de llegar. Nos unimos a los 14 años y la casa era como una fábrica de crear música. Había decenas de bandas e íbamos a ver muchos de los ensayos. No existía Internet y conocíamos a los grupos de fuera por el boca a boca. Entre todos aprendimos a tocar, a gestionar los equipos y muchas cosas más», recuerda Juan Holmes .G, guitarra y voz del emblemático grupo porno-punk.

Confiesa echar de menos aquellos años, especialmente «la juventud, la candidez y la camaradería», y subraya el carácter singular de Buenavista en los tiempos en que parecía que la única banda sonora de la ciudad era el pop: «Nuestra escena era algo muy distinto, una especie de comuna en la que se hacían reuniones para tomar decisiones y todo el mundo colaboraba... La sociedad de hoy ha cambiado bastante y, con excepciones, la juventud está más por pasar horas jugando al Fortnite que por levantar paredes y encerrarse en un local a tocar la guitarra hasta que le sangren los dedos».

La fiesta

Artistas
Discípulos de Dionisos, Last Fair Deal, Los Bracco.
Lugar
Intxaurrondo.
Día
Mañana (22.00 horas).
Precio
8/12 euros.

Juan lamenta que «al desaparecer la base de operaciones» debido al derribo, muchas cosas «se perdieron por el camino». Sin embargo, le parece «fantástico» que Buenawista siga como asociación, que se mantenga «vivo su espíritu» y se promocione a las pocas bandas que van saliendo, «sean del estilo que sea». Porque él es consciente de que cada vez hay menos grupos de punk-rock, algo que «tiene sentido» porque «la juventud hoy va más al trap y al hip hop, luchando contra la 'mierda' que escuchaban sus padres». «A mí me parece una hez de música, pero prefiero que salgan bandas de esos géneros a que los chavales se queden en casa viendo 'Hombres, mujeres y viceversa'», concede.

Discípulos, cuya formación actual completan Spartakus (bajo), Bertto Siffredi (guitarra solista) y Ion Stagliano (batería), nunca quiso ser una banda profesional. «No estamos en esto por la pasta, sólo para pasarlo bien», proclama el líder de un grupo que lanzó su último álbum, 'Los enigmas de la conducta humana', hace diez años. Cuando han querido grabar o tocar lo han hecho sin prisas ni presiones, y ello, dicen, les ha ayudado a «disfrutar siempre en el proceso». Por ello, aún no saben si aprovecharán 2019 para celebrar su trigésimo aniversario y publicar nuevo disco, aunque tienen unas 20 canciones nuevas que entrarán a grabar «cuando Dionisos lo crea oportuno».

Eso sí. Su repertorio está «listo siempre» y permanecen al acecho para tocar en cualquier lugar temas como 'Garganta profunda', 'Vagina eléctrica', 'Coca ardiendo', 'Usa tus tres agujeros', 'Tanga de látex' o 'Patatas bravas' . Canciones en las que siempre han hablado de «cosas naturales como los instintos primarios» o de sus principales «aficiones»: la comida, el sexo, el amor y el cine, tratados «siempre desde el respeto». «Si a alguien le molesta, que se lo haga mirar, nosotros seguiremos a lo nuestro», dice preguntado por la actual marea de corrección política. «Alguna vez», reconoce, han tenido problemas con feministas o gente que les ha reprochado el contenido de sus letras y el papel que la mujer desempeña en ellas, pero él cree que ha sido «por interpretaciones erróneas». «Siempre hemos sido defensores de la mujer y su sexualidad y hace 30 años ya apoyábamos la homosexualidad y a los transgéneros. Tenemos la conciencia bien limpia de tenerla sucia», recalca.

De momento, mantienen la forma física y sus conciertos siguen siendo un festín de música y hedonismo. «Mientras sigamos disfrutando, no habrá problema, aunque si llego a los 70 años me veo más tocando un piano de cola blanco con un batín y un 'Moscow Mule'. Eso sí, debajo no llevaría nada y después quemaría el piano», bromea Juan antes de despedirse con el grito de guerra de Discípulos: «Bandas como la nuestra solo hay una, y el día que desaparezca, no habrá ninguna»

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