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El agua del Lea señala el camino

Desembocadura del río Lea entre Lekeitio y Mendexa. /
Desembocadura del río Lea entre Lekeitio y Mendexa.

Molinos, palacios, ferrerías y puentes escriben la historia de la ruta por una comarca poco conocida de Bizkaia

IRATXE LÓPEZ

Los ríos también tienen historia, un pasado de anécdotas que fluyeron hacia el mar, de existencias pegadas a sus orillas. Nacen y mueren como los hombres e, igual que ellos, se deslizan dibujando su camino. Hoy toca acompañar al río Lea desde Mendexa, en la costa Cantábrica, hasta Munitibar. Ése que asciende también por Amoroto, Gizaburuaga y Aulesti. Dicen del Lea que es corto pero intenso, de carácter fuerte, pues surgió en la vertiente norte del monte Oiz. Allí vivieron los primeros humanos establecidos en nuestro territorio y junto a su desembocadura se hallaron también restos arqueológicos que aportan datos sobre una potente actividad romana. Pero la edad de oro para nuestro protagonista llegó, sin duda, entre los siglos XVI y XVIII. La riqueza tuvo a bien visitar la comarca regada por el Lea y el dinero atrajo ingenios hidráulicos, producción ferrona, astilleros y una marinería colocada en la vanguardia europea. Por eso los encuentros que ofrece esta ruta son muchos, marcados por un tótem en el que aparece un número que deberás buscar en el folleto informativo disponible en la web www.leaibarra.eus.

 

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