Lindozulo, capricho natural y misterioso

Lindozulo, capricho natural y misterioso

La laguna que cada año se forma al menos un par de veces en el barrio de Aintzerga, de Berastegi, destaca por su belleza y su tranquilidad

ELISA BELAUNTZARANberastegi

Lindozulo es un capricho de la naturaleza que bien merece una visita. Una laguna intermitente, que se forma en épocas de lluvia y desaparece cuando ésta escasea. Una amplia zona de pasto verde para las ovejas en una época del año, y una zona para pasear en piragua, en otra.

Situada a tres kilómetros de Berastegi, se puede ver desde la antigua carretera a Leitza, poco antes de llegar a Urto. Destaca entre los terrenos destinados al pasto en los que estos días en los que ha desaparecido la nieve, come tranquilamente un grupo de ovejas latxas, que sólo levantan la cabeza al paso de algún vehículo. Cerca también se pueden ver unos perros entre los que destaca un gran mastín, ocas, gallinas, cabras?

La tranquilidad se impone en el barrio berastegiarra de Aintzerga, en el que se pueden contabilizar media docena de casas y construcciones destinadas a refugio de animales. Allí, tan sólo los días de viento se escucha el motor de los vehículos que transitan por la A-15; el resto del tiempo es un paraje tranquilo en el que los berastegiarras cosechan hierba para alimentar a sus animales.

En época de lluvia, sin embargo, son muchos los curiosos que se acercan hasta allí atraídos por la singularidad de la laguna que aparece y desaparece. Cada año, es habitual que los terrenos cercanos a la antigua casa de camineros se llenen al menos un par de veces, transformando el paisaje. Los berastegiarras están ya habituados a ello. Rafael Garziarena posee uno de los terrenos de la zona y reconoce que «siempre, desde que éramos niños, hemos visto cómo se llenaba la zona. Tiene que llover mucho de golpe o si no, como en esta ocasión, hacerlo poco a poco después de muchos días de lluvia. No recuerdo el año, pero comentaban que recientemente se llenó hasta cuatro veces seguidas».

El berastegiarra explica que «enero y febrero han sido unos meses especialmente húmedos, con mucha precipitación. Ha llovido bastante y la tierra estaba ya empapada antes de que nevara». A eso hay que añadir, el deshielo. «Todo eso ha hecho los ríos que se forman en torno a Lindozulo hayan traído mucha agua en poco tiempo y se haya llenado bastante rápido en esta ocasión. Hay que tener en cuenta que todo lo que cae por esta zona del valle acaba viniendo aquí. De hecho a escasos metros se ha formado otra pequeña balsa que acaba también en el lago».

Misterioso destino

Son tres los ríos que se forman en la zona, pero el resto del año no cuentan con tanto caudal y desaparecen de forma natural. Garziarena ezplica que en esta ocasión han vuelto a llenar la laguna de Aintzerga. «En la zona más profunda habrá más de ocho metros. Cuando el agua supera la loma que hay en el centro del terreno, más o menos, el agua desborda una pista forestal de cemento, detrás de la casa de camineros y esa agua cae hacía el Leitzaran».

El destino del agua es un misterio que despierta el interés de muchos. Según relataba Garziarena, «nosotros siempre hemos escuchado que hace ya muchos años, realizaron a modo de experimento, una prueba para descubrir dónde aparecía el agua de Lindozulo. Al parecer vertieron pintura y según contaban nuestros mayores cuando éramos unos chavales, apareció en la zona del río Araxes. Ahora, dicen que el agua sale en Elduain, en la zona del caserío Sales pero nosotros siempre escuchamos la otra versión».

Fotos y piraguas

La belleza de la laguna suele atraer a gran número de personas a esta localidad de Tolosaldea. «Es habitual ver cómo la gente se para en la carretera y saca fotos. Para nosotros no es nada extraordinario, pero a la gente le gusta». Para los baserritarras cuyos terrenos se inundan «es más un problema, porque el agua trae consigo o deja barro y suciedad y después cuesta bastante que se limpien los prados, lo que supone que no puedan pastar en ellos las ovejas».

Cuestión en la que no reparan quienes disfrutan de la bella estampa. «Los días nublados el color del agua es más oscuro, mientras que los de sol tiene un tono más azul verdoso. Además, está todo precioso con los árboles inundados, la ermita de San Sebastián al fondo, Ipuliño allí arriba. Siempre cambia la imagen, por la luz, porque a veces hay nieve, siempre está preciosa?», comentaba María Agirre que se había acercado expresamente a ver la laguna de Lindozulo.

La donostiarra reconocía que había estado antes, pero al ver la laguna llena otra vez, no se había resistido a la tentación de sacar nuevas instantáneas. «Según me contaron la última vez unos vecinos de la zona, alguna vez han llegado a ver piraguas por la laguna».

Y las imágenes de al lado lo demuestran. Son los tolosarras Josu Iztueta y Kike Zinkunegi quienes, según cuentan, «quisimos probar. Subimos con nuestras piraguas hasta Berastegi para pasar un rato en Lindozulo y después nos fuimos a esquiar a Aralar».

Una jornada completa disfrutando de la variada oferta de la naturaleza.

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