Igor Antón anuncia el futuro

Valverde sacó 4 segundos a Vinokourov, 5 a Sastre y 1:05 a Kashechkin. Vinokourov lanzó cuatro ataques a los que respondió Valverde.

BENITO URRABURUENVIADO ESPECIAL
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Igor Antón anuncia el futuro

CALAR ALTO. DV. «Increíble. Esto es un sueño que no me lo imaginaba, que no sabía que podía conseguir». El joven escalador Igor Antón habla con la espontaneidad que da el tener 23 años y la frescura del ciclista que no sabe todavía lo que ha logrado.

«Todavía no me lo creo. Estoy aprendiendo y esto es más de lo que pensaba. Todo nos ha salido bien. Landaluze estaba por delante y Samuel Sánchez por detrás, para frenar el grupo de favoritos». Así explicaba este corredor vizcaíno, de Galdakao, su triunfo.

Antón, el ganador de etapa más joven de la prueba en esta edición, le daba el segundo triunfo a Euskaltel en la Vuelta y Alejandro Valverde confirmaba que esta carrera no se le va a escapar.

La primera etapa de las tres jornadas de montaña seguidas que tiene esta semana final le permitió sacar más tiempo a Kashechkin, 1:05, y Sastre, 5 segundos, que no tuvo su día y no atacó en la subida final, mientras que Vinokourov, que probó en cuatro ocasiones, se encontró con Valverde siempre detrás.

«Vinokourov es el corredor más fuerte de la carrera. Yo he estado con él en todo momento y eso es lo importante. Le he sacado cuatro segundos, que es lo que cuenta», manifestaba un Valverde al que le da lo mismo el calor que el frío o el agua.

Su pedalada, mucho más ágil que la del año pasado, le permite moverse con soltura en ese tipo de subidas. «Le he dicho a Vinokourov, cuando nos hemos quedado solos, que si colaborábamos para irnos hacia delante, pero no ha querido». El kazajo iba bien, pero no estaba sobrado.

«He intentado atacar fuerte a Alejandro Valverde, pero él estaba muy fuerte. Yo quería atacar. La Vuelta no está terminada todavía o por lo menos eso espero. Quedan dos etapas muy duras y puede tener algún problema. El frío y el agua no me han afectado. Sigo estando animado, aunque es verdad que él ha demostrado que está bastante fuerte», dijo un Vinokourov que no llegó muy contento a la meta.

Escalador a la fuerza

Euskaltel buscó el triunfo con Landaluze, con Samuel Sánchez, y lo encontró con Igor Antón, un corredor de futuro, mientras que hombres como Marchante o Kashechkin se perdían bajo la lluvia y el frío. Los 12 segundos que logró Valverde de bonificación, por 8 de Vinokourov, le permiten manejar 1:42 de ventaja, una renta importante, a pesar de que todavía quedan dos etapas que se presentan bastante duras, sobre todo si, como parece, va a seguir el mal tiempo, algo que no había sucedido en las dos primeras semanas de la carrera.

Valverde, rodeado de un equipo muy fuerte, sólo puede tener un mal día o una desgracia. Sus rivales no le van a hacer daño. Él y su equipo decidirán quién gana alguna de las etapas que quedan. Su control de la carrera resultó total y parece muy complicado que esta carrera se le escape a el y a su equipo.

Igor Antón decía que se acordaba de «Roberto Laiseka cuando ganó la etapa de Cerler». Empezó a andar en bicicleta con 9 años, en las escuelas de Galdakao. Dudó entre la pelota y el ciclismo. Su padre, que era cicloturista, hizo que se decantase por este deporte.

Cuando empezó era muy pequeño de estatura y tuvieron que adelantarle el sillín y ponerle unas bielas cortas. Llevaba una bicicleta de la marca Fuji, y con Fuji se quedó como apodo.

Sus cualidades como escalador las pulió desde crío: «Subía con la mountain-bike desde Castroviejo, a 1.000 metros, hasta Moncavillo, a 1.500, cerca de Nájera, en La Rioja». «Luego había que subir la cuesta de Elexalde, en Galdakao, para entrenar en la pista de atletismo. Yo creo que por eso soy escalador».

Lo cierto es que decidió en juveniles que iba ser ciclista cuando finalizó quinto en la Vuelta al Besaya. En aficionados corrió con el equipo Olarra, filial del Euskaltel. Lleva tres años en profesionales.

Corrió el Giro el año pasado e Igor González de Galdeano decidió traerle a la Vuelta a España después de ver su rendimiento en Urkiola y en la subida a Las Lagunas de Neila, en la Vuelta a Burgos. Para ser ciclista es un poco raro: ¿No tiene coche!

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