Madonna arrasa en Moscú a pesar de las amenazas de los ortodoxos y la mafia

Más de 50.000 fans asistieron a la única actuación de la cantante en Rusia, sin que hubiera incidentes No faltó la escena de la crucificación

RAFAEL M. MAÑUECOCORRESPONSAL
Madonna arrasa en Moscú a pesar de las amenazas de los ortodoxos y la mafia/
Madonna arrasa en Moscú a pesar de las amenazas de los ortodoxos y la mafia

MOSCÚ. DV. Aunque hubo al final que regalar o vender a precio de saldo unas 10.000 entradas, el estadio olímpico de Luzhnikí registró el lleno hasta la bandera que habían vaticinado los organizadores. El concierto que Madonna dio ayer en Moscú fue realmente apoteósico. Los 50.000 espectadores que asistieron a la gala, la primera y única que la cantante estadounidense ofrece en Rusia, vibraron con los temas de su último disco Confessions on a Dance Floor y con otras muchas canciones del viejo repertorio.

No faltó la escena de la crucifixión, con corona de espinas incluida, pese a los ruegos de la Iglesia Ortodoxa rusa y a las amenazas proferidas por la organización religiosa radical Abanderados Ortodoxos. Sin embargo, no se produjeron incidentes de importancia ni hubo que lamentar ningún acto luctuoso de la mafia.

Y no era para menos. El dispositivo de seguridad desplegado ayer en Moscú superaba los 7.000 hombres. Sólo la Policía, movilizó 4.000 agentes. El resto de los efectivos fueron aportados por el Ejército y las Unidades de Operaciones Especiales (OMON). Ni siquiera durante los partidos de fútbol en los que juega el Spartak, equipo ruso famoso por la agresividad de sus hinchas, se ven tantos uniformados.

Incluso para acceder a otras instalaciones del complejo deportivo de Luzhnikí había que pasar por el detector de metales. Hubo no pocas detenciones. La Policía se empleó a fondo con los revendedores y con los que intentaron manifestarse en contra de la celebración del concierto.

Las advertencias de la mafia, que amenazó con secuestrar o matar a los dos hijos de la cantante, si ponía los pies en Rusia, los constantes cambios de escenario, las protestas y el aplazamiento de la fecha del concierto, previsto inicialmente para el 11 de septiembre, modificación que obligó a hacer grandes colas a los fans de la superestrella norteamericana para cambiar las localidades, hacían temer lo peor. La expectación era máxima, pero, al final, todo ha discurrido con normalidad.

Vestida como en Siberia

Vestida como si estuviese en Siberia en pleno invierno, a pesar de que las temperaturas medias en la capital rusa rondan ahora los 20 grados sobre cero, Madonna llegó el lunes a Moscú con un equipaje de 50 maletas y un séquito de cerca de 150 personas, entre bailarines, músicos, miembros del coro, cocineros y masajistas. Todos se han alojado en el hotel Hyatt-Ararat, situado en las inmediaciones del teatro Bolshói y cerrado a cal y canto a cualquier extraño que intente curiosear. El hotel ha tenido que cambiar completamente la decoración de las habitaciones ocupadas por la superestrella del pop. En estos días, Madonna ha tenido oportunidad de conocer la noche moscovita, pero se mantiene en el más absoluto secreto el nombre de los garitos visitados y la identidad de sus anfitriones.

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