«QUIEN PAGUE BILLETE GRANDE, EXIJA TORO GRANDE»

BEGOÑA DEL TESO
«QUIEN PAGUE BILLETE GRANDE, EXIJA TORO GRANDE»/
«QUIEN PAGUE BILLETE GRANDE, EXIJA TORO GRANDE»

Agustín Castellano, 'El Puri'. De Córdoba la sultana. Torero de raza. Torero que toreó Miuras en Bilbao, Murteira Grave, Galache y otras fieras en plazas tremendas. Torero llevado a hombros desde la Monumental de las Ventas del Espíritu Santo hasta la plaza de Manuel Becerra. Torero de cuatro puertas grandes al que se le administró tres veces la Extremaución. Hace unos días fue homenajeado por la peña Paco Apaolaza. En el hotel María Cristina y en la sociedad Gaztelubide de Donostia.

- De niño le sacaron a hombros de la plaza de Ronda y acarició con la mano la estatua del gran Pedro Romero. Sin embargo, algo falló, Agustín, usted no alcanzó la gloria.

- ¿Sabes? A mí me habría gustado tener lo que tenían y tienen las figuras: billete grande y toro chico. Yo siempre tuve billete chico y toro grandísimo. Lidié Aleas, por ejemplo.

- Le entiendo, maestro, pero sabiéndole aficionado de buen cuajo no le veo con toritos.

- En realidad, yo tampoco pues me gusto del toro íntegro con el cual toda emoción es posible. Pero entiéndeme, como torero, me cansé de estoquear monstruos. Yo soñaba, como todos, con el Mercedes y el cortijo pero no tuve gente buena que supiera conducir mis hazañas. Fui un diamante al que nadie pulió. Nadie supo ni quiso mimar mi éxito. Al final, el cortijo lo conseguí. Cuando me di cuenta de que la felicidad no estaba en una finca sino en mi Conchi, en mis hijos, en mis amigos.

- Toreó en el Chofre pero ¿ay aquel Miura más grande y alto que usted al que venció en Bilbao!

- Yo en Córdoba soñaba con ir subiendo, subiendo para el Norte. Primero a Madrid, después a Pamplona, San Sebastián y Bilbao, en busca del toro toro, del toro bravo. Y lo encontré en aquel Miura. ¿Qué felicidad más grande, qué miedo más hermoso! Fue aquella tarde tan bella que luego Bilbao me homenajeó, junto a otros caballeros toreros, al cumplire los años de la plaza.

- Aquella tarde le brindó el toro a una señora que no conocía de nada y que resultó ser una gran dama de Bilbao.

- Sentía yo que aquella faena iba a ser gloriosa. Me acerqué y le dije: «No la conozco señora pero me recuerda usted a mi madre y quiero brindarle este toro como si fuera ella». Entiéndelo, yo deseaba agradecer a mi madre que me hubiera parido torero.

- Creo que sus hijos quisieron ser toreros...

- Y les hice una prueba. Y los tres dieron un pasito atrás con la muleta ante la vaca. Y a los tres les prohibí volverme a decir que querían ser matadores. Quien echa el pie para atrás no es torero.

- ¿Envidia a alguien, torero?

- A Ruiz Miguel.

- No es, pardiez, de toro chico.

- Cierto. Le envidio los 100 Miura y los 90 vitorinos que ha toreado. Como envidio la inspiración de Paula.

- ¿Más que la de Curro?

- Más. Pero no olvides: como torero de arte, Ordoñez. Siempre.

- Los toros se caen, maestro.

- No se caerían, no, si comieran aquí y para beber agua tuvieran que andar dos kilómetros.¿Qué fuerza tendrían entonces, qué patas, qué resistencia!

- Aconseje a los aficionados.

- Cuando pagáis la entrada os exigen hacerlo con un billete íntegro, de curso legal, sin manipular, ¿cierto?

- Sí, pero no entiendo...

- Sencillo: si pagas con billete grande y entero, exige toro íntegro, no falsificado, entero.