El Taller de Artes Escénicas presenta su trabajo de fin de curso

La obra 'Miradas' se volverá a representar en Gazteszena el día 4

R. H.
El Taller de Artes Escénicas presenta su trabajo de fin de curso/
El Taller de Artes Escénicas presenta su trabajo de fin de curso

SAN SEBASTIÁN. DV. Los alumnos del tercer y último curso del Taller de Artes Escénicas de Donostia (TAE) tienen cada año como último trabajo de su preparación la puesta en escena de una obra que les acerque a lo que puede ser su vida profesional. En esta ocasión, bajo la dirección de Carlos Acosta, los siete integrantes de este curso estrenaron la pasada semana la obra Miradas, una versión de textos de Ernesto Caballero, Gracia Morales y Carmen Pombero. La función tiene un hilo conductor a través de un elemento de la escenografía, aunque conservan la diferenciación entre las tres historias. En la primera, Prolegómenos, de Gracia Morales, los protagonistas son dos actores y músicos que invaden un teatro para poder acceder al público. «Ellos nos hablan de la necesidad de ser vistos», explica Acosta. Dos de los personajes son mancos e interpretan una canción utilizando una mano de cada uno. La interpretan Kepa Errasti, Xabier Hormazabal y Joseba Porras.

El segundo texto utilizado es Pater, matris, de Carmen Pombero, en el que aparece el tema de la maternidad en una relación entre lesbianas, «una de las cuales no termina de salir del armario». Es la pieza en la que se expresa «la necesidad de ser tolerados por la sociedad». Sus protagonistas son Miriam Cabeza, Fanny Carcedo y Leire Malvido. La tercera obra que compone Miradas es Un busto al cuerpo, de Ernesto Caballero, en la que una relación entre madre e hija gira en torno a la aceptación del propio cuerpo. «La madre vive pendiente de arreglarse las tetas o estirarse la cara, mientras que la hija representa una forma de vida en la que es importante aprender a aceptarse como cada uno es». Esta pieza corre a cargo de Miriam Cabeza, Kepa Errasti y Jenni González.

Carlos Acosta es cubano y lleva seis años viviendo en San Sebastián. Hace tres que da clases en el TAE y es la segunda vez que dirige la obra de fin de curso. «Es un trabajo muy duro, agotador, por eso nos vamos rotando los profesores». Los siete alumnos del último curso han trabajado desde octubre en el montaje de Miradas. «En noviembre empezamos a leer textos, en diciembre comenzamos con improvisaciones y al mes siguiente ya le dedicábamos ocho horas semanales».

El TAE cuenta con con unos cuarenta alumnos. «El primer año es cuando más se apuntan, muchos vienen con la idea de la fama, pero no saben quién es Shakespeare, ni lo que significa esta profesión así que les tenemos que enseñar que el teatro es bonito, pero también duro». El trabajo hace que haya una autoselección a lo largo de los tres cursos. «En primero puede llegar a haber veinte alumnos en una clase y este año en tercero han acabado siete». Las edades de las cuatro mujeres y tres hombres que estrenaron Miradas el pasado martes en la Casa de Cultura de Egia van desde los 19 hasta los 27 años. Todavía tienen otras funciones pendientes, una de el 14 de junio en la misma sala de Gazteszena.

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