«A partir de un centímetro de piel se puede cultivar tejido para cubrir la mitad del cuerpo»

Un método de regeneración de tejidos en laboratorio con muestras del paciente permite avanzar en la curación de grandes quemados

JUAN MANUEL VELASCO

Purificación Holguín, jefa de la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario de Getafe, dirige un equipo que experimentó de forma pionera en sus pacientes con piel regenerada artificialmente en laboratorio, merced a un método desarrollado por científicos españoles. La técnica parte de un trozo de piel sana del propio paciente y logra cultivar tejido cutáneo como para cubrir la mitad del cuerpo, lo que contribuye aumenta la esperanza de vida en los grandes quemados. La cirujano plástico participó ayer en Donostia en la I Reunión de la Red de Ingeniería Tisular, organizada por la fundación donostiarra Inbiomed y Cellerix.

- Hoy en día, un quemado grave, con más del 60% de la piel afectada, ¿tiene más posibilidades de salir adelante?

- Muchas más, entre otras cosas porque han mejorado mucho los sistemas de soporte vital. Tenemos más complementos a nuestro trabajo. Antes, estas personas se morían en los primeros días de la quemadura. Ahora, en cambio, estos pacientes fallecen fundamentalmente por infecciones, porque no somos capaces todavía de tener buenos sustitutos cutáneos que permitan cerrar estas heridas.

- Pero ustedes trabajan con esa piel 'ingenierizada' y cultivada en los laboratorios, ¿qué métodos desarrollan?

- Se trata de un método desarrollado por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) junto con el Centro de Transfusiones y Banco de Tejidos del Principado de Asturias. La parte que nos ha tocado a nosotros, en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario de Getafe, es aplicarlo a nuestros pacientes.

- A usted le tocó dirigir las primeras experiencias y la puesta en práctica de lo que salía del laboratorio...

- Sí, les hemos dado información de lo que se podía mejorar, de lo que no iba bien... Una cosa es desarrollar algo en un laboratorio, pero a la hora de trasladarlo a la utilización en humanos se ven los fallos.

- ¿Y cómo se consigue esa piel cultivada en laboratorio?

- A partir de una biopsia del paciente, se manda un trocito de piel sana al laboratorio donde hacen que esas células crezcan hasta conseguir grandes cantidades de piel.

- ¿Como cuántas?

- De un centímetro cuadrado de piel se puede lograr una superficie de 5.000 centímetros cuadrados, que daría para cubrir la mitad del cuerpo de una persona. El cuerpo humano tiene unos 10.000 centímetros cuadrados, dependiendo de la medida. Es decir, una media de 1,6 metros cuadrados.

- ¿Cómo se consigue cultivar y hacer crecer ese trocito de piel?

- La piel tiene dos capas. La parte exterior es la epidermis, que contiene células llamadas queratinocitos; y la parte inferior, la dermis, tiene fibroblastos. Se realiza una biopsia de piel al paciente y se separan esas células en medios diferentes, donde crecen los queratinocitos y los fibroblastos. Una vez que han crecido y se han creado colonias, se realizan otros cultivos uniendo ambos tipos de células -El sistema mimetiza lo que ocurre en el cuerpo a raíz de una quemadura, cuando el organismo produce la fibrina, una zona colagenosa a partir de la cual las células madre de la piel reconstruyen la parte dañada-. Al final se logra una piel, que no es como la piel normal, porque le faltan los pelos, las glándulas, muchas células... Quizás no es la mejor solución todavía, pero es lo más avanzado que hay y lo que más se asemeja a la piel normal.

- Luego se implanta en el paciente...

- Y tiene la ventaja de que, al ser del propio paciente, no se rechaza. Si prende esa piel cultivada, la herida de la quemadura ya está curada.

- ¿Y hay éxito en todos los casos?

- En lo que respecta a nuestra experiencia, el porcentaje de pacientes en los que ha prendido esta piel cultivada es del 40%. Es bajo todavía pero ha habido pacientes en los que ha prendido un 0% y en otros un 90%.

- Además de los trasplantes de la propia piel y de las de cultivo, ¿se utilizan otro tipo de pieles?

- Se usan pieles de donantes.

- ¿De qué tipo de donantes?

- De cadáveres. No son pieles definitivas como las de cultivo en laboratorio que, si van bien, son finales. Las pieles de donante se usan de forma provisional, una vez quitada la quemadura, para tapar la herida, para que el paciente no pierda líquidos en la zona quemada, para que no se infecte la herida...

- ¿La implantación de piel de cultivo tiene también ventajas estéticas?

- Sí. Hasta ahora, para tapar a pacientes con quemaduras tan grandes, sólo se trasplantaba piel de una parte del cuerpo a otra. Para ello se tomaban trozos de piel sanos y se mallaban, es decir, se pasaban por un rodillo y se le hacían agujeros para obtener una superficie más grande, pero llena de huecos. Una vez reimplantada, al cabo de un tiempo esos agujeros cicatrizaban y la piel quedaba con un aspecto de malla o enrejillado. Con la piel de cultivo en laboratorio, en cambio, no hay ese tipo de enrejillado y queda una piel más 'normal', aunque sin pelos.

- ¿Los ensayos con cultivos de pieles cuando comenzaron?

- En 1975 se describieron los primeros cultivos de queratinocitos. En nuestro país comenzó en serio hace unos seis años, aunque antes ya se hicieron cultivos de queratinocitos.

- ¿Recuerda cómo fueron los primeros experimentos en su hospital de Getafe?

- Uno de los primeros pacientes en los que se experimentó con piel cultivada en el laboratorio fue un joven de 16 años. Llegó con el 85% del cuerpo quemado.

- ¿Cómo fue la experiencia?

- Ingresó en la UVI y le sometimos a ocho o nueve intervenciones. Luego se le hizo una biopsia de piel, que se mandó al laboratorio. Mientras tanto, fuimos quitándole la quemadura. Sobre las heridas que quedaron tras quitar la quemadura le colocamos piel de cadáver. Además, también utilizamos la técnica de trasplante de su propia piel de una zona a otra, sobre todo en lugares sensibles como las manos. Según fueron curando las zonas, las fuimos reutilizando. Al final, pasados 21 días, cuando llegaron los cultivos generados por aquella biopsia, se retiró la piel de cadáver y se colocó la nueva.

- ¿Y el joven quedó bien?

- Sí, porque afortunadamente no tenía la cara quemada. Las manos le quedaron bastante bien, aunque el cuerpo lo tiene lleno de cicatrices. Ahora hace una vida normal, dentro de lo que cabe, porque no se puede exponer al sol.

- ¿Cuánta gente se ha beneficiado de la implantación de tejidos cultivados?

- Nosotros hemos tratado a unos 20 pacientes en Getafe. No obstante, se está utilizando este método también para úlceras, para Nevus gigantes, que son esa manchas oscuras en la piel... La mayoría de unidades de grandes quemados de los hospitales españoles ya ha probado este método, incluido el Hospital de Cruces.

- ¿El método tiene más potencialidades?

- Es lo más avanzado pero todavía tiene que mejorar mucho. Todavía no supera los beneficios de la propia piel. Ahora, se está trabajando en mejorar el riego de la dermis en cultivo para que esa piel prenda más y poder ir más allá de ese 40%. También hay que mejorar la resistencia de ese cultivo a la infecciones. Es muy difícil que te llegue a un paciente que esté completamente limpio. Con las quemaduras, casi siempre hay contaminaciones en las heridas, algo que le viene mal a los cultivos a la hora de prender, por lo que se pierde mucha piel.

- ¿Este método está patentado?

- Sí, en el caso de utilización para curar la epidermolisis bullosa -también conocida como piel de mariposa- una enfermedad en la que se pierde la parte superficial de la piel. La patente se ha vendido a la fundación donostiarra Inbiomed, que trabaja en los ensayos clínicos de terapia celular en este campo.