«Un nuevo órgano común entre Navarra y la CAV suena a precio político a ETA»

El líder del partido socio de UPN no cree que la comunidad foral esté en peligro mientras los navarros sigan defendiendo su hecho «diferencial»

CRISTINA AGUINAGA
«Un nuevo órgano común entre Navarra y la CAV suena a precio político a ETA»/
«Un nuevo órgano común entre Navarra y la CAV suena a precio político a ETA»

El que fuera presidente de Navarra por UPN y vicepresidente en un gobierno de coalición de PSN, CDN y EA con apoyo de IU, es ahora líder de CDN, socio de gobierno de UPN, y analiza la situación política tras la declaración de alto el fuego de ETA. Reitera que es partidario de mantener la Disposición Transitoria Cuarta como mejor garantía de que Navarra sigue siendo una comunidad diferenciada y ve el órgano común con la Comunidad Autónoma Vasca, que en su día defendió, como una concesión a ETA.

-Muchos dicen que usted ha cambiado, que actúa presionado por sus socios de UPN.

-El análisis es absolutamente erróneo. CDN es socio de UPN en el Gobierno y un socio leal que cumple los compromisos asumidos en el pacto de gobierno. En lo que no está pactado hay absoluta libertad y seguramente allí llega la aportación sustancial de CDN. No hemos variado la postura ante el autogobierno ni la sensibilidad respecto a la pluralidad política, cultural o lingüística de la comunidad. Otra cosa es que algunos tengan intereses políticos y partidistas de identificarnos con UPN. Pero los partidos de centro podemos ser incómodos para la izquierda y la derecha. Como es el caso del PSOE, que juega con la ambigüedad calculada por intereses partidistas de ser alternativa, que sólo es posible con IU y los nacionalistas, por lo que tiene que hacer gestos al nacionalismo vasco. Como el PSOE en toda España, que se apoya en los nacionalismos. Y desde el nacionalismo vasco si coincides con ellos eres progresista y si no un fascista.

-¿Y qué perseguía CDN con su declaración tras la tregua y con la que aprobaron en el Parlamento de Navarra junto a UPN?

-La nuestra era el posicionamiento de la asamblea ejecutiva del partido en este momento. Recordar el posicionamiento político y el papel de Navarra en el Estado ante la violencia y la tregua. Además, el Gobierno, a propósito del alto el fuego, acordó un posicionamiento que suscribimos como socios que somos. Así que es el texto del Gobierno de Navarra y recoge el punto de encuentro, ya que por si solo UPN no lo hubiera hecho así.

Nacionalismo minoritario

-¿Qué matiz aporta CDN al texto?

-El discurso de UPN es el oficial del PP y de hecho ése fue su primer posicionamiento tras la declaración. Este mismo tema lo llevan al Parlamento con los puntos de encuentro con CDN porque es un compromiso del pacto no llevar iniciativas por nuestra cuenta en temas que afecten a Navarra. En el quinto punto se incluye nuestra referencia a no gobernar con los que no defienden el mismo proyecto institucional para Navarra y eso ha escandalizado a algunos grupos. Es sobre todo Zabaleta (Aralar) el que se escandaliza, pero el Gobierno será, evidentemente, el que resulte del proceso electoral. Lo que suscribimos era nuestro compromiso y el de aquéllos que se hubieran podido adherir, como el PSN. También IU defiende el proyecto de Navarra como comunidad diferenciada. Los que no lo hacen son los nacionalistas, que no tienen votos suficientes para cambiar el documento. Era la reacción propia del momento político, que para Aralar es complicado. Si vuelve Batasuna, ¿quién lo va a padecer más, EA y PNV con su voto fijo o Aralar con un voto incierto y sin consistencia? Con Batasuna, el espacio para el nacionalismo vasco se deberá repartir más.

-Parece que no tiene ninguna duda de que Batasuna vaya a estar en las próximas elecciones...

-Ninguna, porque tienen la lección aprendida y si están en el Parlamento Vasco antes del alto el fuego, el partido que sustituya a Batasuna estará después. Será lo primero en que se pongan de acuerdo el Estado y el mundo de ETA. Es una salida para los dos.

-Volviendo a la declaración con UPN, se les ha llegado a calificar de antidemocráticos por el famoso punto cinco sobre quién debe formar el gobierno navarro.

-Es una interpretación totalmente partidista porque no hay nada más democrático que las instituciones democráticas, en las que decimos que al llegar el proceso no nos vamos a asociar a ningún partido que no defienda a Navarra. Pero el hecho de que los nacionalistas no lleguen al Gobierno sólo se lo niega la ciudadanía navarra. A ver si son capaces de decir que son fascistas los ciudadanos que no les votan. Eso sí que sería un fascismo, como lo es tratar de imponer a través de la violencia unas ideas y paradójicamente hay en ese sector muchos que llegaron a defenderlo.

-Ustedes llegaron a formar un gobierno con EA y PSN en 1995. ¿Qué ha cambiado para que ahora ya proclamen que no lo van a hacer?

-El tripartito con PSN y EA y con el apoyo de IU desde fuera contaba con una minoría nacionalista, de hecho sólo tenía un consejero. Tras aquella experiencia, los pactos presupuestarios que alcanzamos después con UPN y el pacto de gobierno que tenemos, y ante la situación en Navarra, nos replanteamos la situación y eso nos lleva a una afirmación tajante. Era más cómodo no repetir el tripartito. Nos parece de interés que ante cierta ambigüedad la posición de los partidos debe quedar clara para que la sociedad sepa quién se compromete. El PSN no apoyó la declaración porque quiere todas las puertas abiertas y se limita a decir que no se pondrá en peligro el futuro de Navarra. Pero no hay que olvidar que hay ayuntamientos importantes de Navarra en los que gobiernan con nacionalistas y con las gentes de HB,como en Sangüesa. Están ahí porque no hay otro espacio. Es la ambigüedad calculada que decía Felipe González.

-En un año habrá elecciones autonómicas. ¿Se plantea CDN ir junto a UPN o concurrirá en solitario?

-En solitario, porque tenemos un espacio electoral diferente a UPN y a PSN y al ir en coalición se puede diluir. Podemos ser minoritarios pero claves para gobernar y dar estabilidad y defender el proyecto de Navarra que apoya mayoritariamente la sociedad. Centristas en lo político y centro izquierda en lo social.

-¿Y volverá a encabezar Juan Cruz Alli la lista?

-Como te dirán todos, estoy a la merced del partido. Ganas, ilusión y un poco de capacidad creo que tengo y me encuentro en buenas condiciones físicas e intelectuales para seguir y sin ningún inconveniente, en principio.

-La posición de CDN es clara a la hora de repetir un gobierno con UPN. ¿Cree que el PSN puede intentar repetir a escala parlamentaria gobiernos con nacionalistas como en Estella, Burlada o Sangüesa?

-Estoy absolutamente seguro de que si pueden agrupar a 27 parlamentarios lo harán porque PSOE, y PSN por extensión, van por ese camino. Por eso mantienen los pactos con los nacionalistas, como un aviso de lo que van a hacer. Por eso la indefinición continua de Chivite, que ahora habla de pacto con Navarra, con los ciudadanos. Es música celestial y juega a la ambigüedad porque es consciente de que solo nunca será alternativa a UPN-CDN. Por eso todos van contra UPN y CDN, que hemos consolidado una forma de colaborar tras haber hecho un pacto presupuestario y luego un gobierno de coalición en el que hay gran sintonía y confianza mutua desde las diferencias.

Referéndum en Navarra

-Ese hipotético gobierno de PSN, IU y nacionalistas podría tratar de recuperar una nueva versión del órgano común con la Comunidad Autónoma Vasca o algún otro tipo de acuerdo con Euskadi.

-Sin duda lo plantearían, pero no se quedarían ahí sino que es lo que desde el Gobierno del Estado puede darse a ETA. Sería un aspecto que no hiciera chirriar mucho los mecanismos institucionales. El referéndum que anunció Carlos Chivite (secretario general del PSN) va por ahí y no por la Transitoria Cuarta, donde sabe que estaría perdido. Sería sobre el Amejoramiento, pero contradiciendo lo que el PSOE defendió en su día, que fue decir que no tendría que votarse porque no era un estatuto. Hasta ahora ha apoyado que no se votara y ha defendido que en cada elección se reafirmaba su contenido. Ahora no le importa y eso suena a concesión al nacionalismo, pero no al democrático sino a una oferta a ETA para que sepa hasta dónde se puede llegar.

-¿Y usted lo consideraría un precio político?

-Sonaría a condición preestablecida y a precio político, pero tampoco puede dar un precio que le cause problemas de Estado. Puede decir que el referéndum está en paralelo a los referéndum de las comunidades autónomas. Sería una oportunidad y lo que parece que se puede dar, si es que no lo han dado..., y eso es adelantar acontecimientos, pero se sabrá conforme avance la negociación.

-¿Cabe pagar precio político en este momento?

-Lo hemos rechazado. La violencia debe acabar no sólo con un alto el fuego sino con la entrega de las armas y aceptando las reglas, y nunca con contraprestaciones políticas. Así se dice ya en el Pacto de Ajuria Enea: el acuerdo político será en el ámbito de los partidos y de las instituciones; no de los partidos de Madrid o al margen de las instituciones. Pero el PSOE condiciona al PSN y ahí hará lo que le digan que haga.

-El debate político ha dado un giro tras el comunicado de alto el fuego de ETA, ¿le sorprendió?

-Todos nos sorprendimos, por muchos comentarios que se hicieran, ya que no teníamos las claves. Me dijeron que sería en marzo y así fue pero nunca sabes. Otros quizá tenían más elementos de juicio y supongo que el presidente Rodríguez Zapatero los tuvo y actuó con habilidad. Es un primer paso y requerirá tiempo, esfuerzo y probablemente algún disgusto porque siempre hay alguien que se descuelga.

-¿Encuentra diferencias con la situación de 1998?

-Totalmente. El escenario internacional ha cambiado. El 11 S fue determinante, tal y como vaticiné. Surge una reacción totalmente contraria al terrorismo y ETA queda como una reliquia absolutista en Europa. Y el 11 M ya fue el tiro de gracia. Ya no tiene posibilidad de superarse y se produce un claro abandono de la sociedad que les apoya, la gente dice «hasta aquí hemos llegado». También estoy convencido de que Josu Ternera ha sido decisivo.

Apoyo al proceso

-¿Cree compatible el sentido de Estado con la necesidad de lograr una solución a corto plazo?

-Hoy la política de Estado exige poner sobre la mesa una solución definitiva y en esta vida hay que aprovechar las oportunidades. Todos debemos asumirlo y apoyar el proceso de negociación. Se vio con la reacción del PP tres horas después de su primera declaración. Ahora no se entendería esa política del PP de aprovecharse de la violencia a corto plazo. Por eso también las asociaciones de víctimas cambiaron el discurso porque si no socialmente se les iba a dejar al margen. Hacen falta hombres de Estado, como lo fue Fraga con la UCD y los 'polimilis'. Dijo sí a Suárez y a Rosón y demostró que es un hombre de Estado. No tuvo tentaciones de decir que se vendía España, sino de que se resolvía una parte. Aquí se resolverá con la excarcelación por tiempos y de aquéllos que estén en condiciones de entrar en la vida pública. Así se hizo con los 'polimilis' y en Irlanda. Irlanda además nos ha enseñado que la entrega de las armas no se puede posponer porque serían ellos los que ponen las condiciones y al terrorismo hay que ganarle.

-¿Cree como UPN que Navarra está en peligro? ¿Apoya mantener la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución que posibilitaría la anexión de Navarra a Euskadi?

-No creo que esté en peligro mientras los navarros sigan creyendo en el proyecto de Navarra como comunidad diferenciada y lo garantice la Transitoria Cuarta, que por eso la defendemos. Es la mejor garantía y por eso no entiendo que UPN la quiera eliminar. Entiendo el cambio del PSN, porque es un obstáculo en el nuevo escenario para el PSOE ya que lo que ellos quieren debe ir por el Parlamento y debe ratificarse. Me preocuparía si el pueblo navarro no defendiera la Navarra diferenciada y democráticamente decidiera cambiar; pero para eso hay que garantizar que es un cambio democrático, y lo mejor es la Constitución porque es difícil modificarla. Hoy el modelo de Navarra está más asentado, como se ve en las elecciones, en las que la gente sabe qué apoya el nacionalismo.

«Dos generaciones para lograr la reconciliación»

-¿Cree que si el proceso de paz llega a término podremos mirar a las víctimas a la cara?

-Todo cuesta y sobre todo va a costar a las víctimas que están sufriendo a causa de lo que esto ha producido en ellos o en sus familias. Pero así ha sido siempre. Tendrán que pasar generaciones porque todos tenemos familiares que murieron en la Guerra Civil y todavía los recordamos y eso se transmite en la cultura familiar y al verlo es todavía peor. Aquí se sabe quién ha matado a quién. Por mucha mansedumbre cristiana que se tenga es muy duro y tienen que pasar generaciones, por lo menos dos. Así ha pasado en otros conflictos, igual que en la Guerra Civil o en las guerras carlistas.

-¿Le inquietan las cicatrices que puedan quedar en el tejido social?

-Las víctimas van a tener que tener una actitud muy constructiva para que esto, doliéndoles como les duele, no se traduzca en enfrentamientos. Es un sacrificio más y muy duro, van a tener que pagar dos veces, por lo que les hicieron y por convivir con los que han estado justificando la muerte de los suyos. Por eso es necesario darles el máximo apoyo.

-¿Qué papel cree que debe jugar el PNV? ¿Puede que, como sostienen algunos, se quede compuesto y sin novia?

-Los que están en el proceso tienen claro quiénes deben ser los intermediarios: los terroristas y el Gobierno, los aparatos del Estado. Y los demás buscan su sitio. Los protagonistas no se lo van a dejar, pero otra cosa será que cuenten con ellos. Pero los interlocutores, por muchas mesas de partidos que se pidan, están en una y las instituciones democráticas asumen lo hecho. El PNV quiere protagonismo y los demás también pero no se lo darán y hay que entenderlo porque el éxito lo quieren los protagonistas. A los nacionalistas les incomoda que lo tengan el PSE o Batasuna.

-¿A qué políticos le gustaría ver al frente de este proceso?

-Al Gobierno por parte del Estado y por la otra parte a los que quieran. Si Pernando Barrena es el 'Gerry Adams' en este escenario me alegraré como navarro y porque es inteligente, con preparación y con cintura política. Mi trato con él es cordial desde que coincidimos en el Parlamento. Me gustaría que lo liderase porque además tiene una imagen menos radical que Arnaldo Otegi y no ha estado en el mundo de la violencia en la que sí actuó Otegi.

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