La mano que mató a Berazadi

Hoy hace 30 años que ETA asesinó al director gerente de Sigma, después de haberlo mantenido secuestrado durante veinte días

JAVIER ROLDÁN
La mano que mató a Berazadi/
La mano que mató a Berazadi

SAN SEBASTIÁN. DV. La fotografía de Ángel Berazadi encañonado por la pistola de un etarra durante su secuestro dio la vuelta al mundo y estremeció a la sociedad vasca. Es la imagen del horror del terrorismo. La rama político militar de ETA V Asamblea secuestró al director gerente de Sigma, la empresa se llamaba Estarta y Ecenarro S.A., a la salida de la fábrica, en Elgoibar. Era el 18 de marzo de 1976. Berazadi, de 58 años, casado y padre de seis hijos, fue abordado por un comando cuando salía de la empresa con su Mercedes y se dirigía a San Sebastián, donde residía con su familia, concretamente en villa Yeyette, en Intxaurrondo.

La dirección de ETA pedía a su familia 200 millones por su liberación. Veinte días después, en la madrugada del 8 de abril de 1976, hoy hace 30 años, Berazadi era asesinado de un disparo en la cabeza en el Alto de Azkarate. El industrial guipuzcoano, nacionalista e impulsor de las ikastolas, fue el primer asesinado de una larga lista de secuestros que la organización terrorista ha materializado en su historia.

La familia de Berazadi, tres décadas después, ha declinado a este periódico hacer cualquier comentario sobre aquella tragedia que marcó para siempre sus vidas. Su viuda, Carmen Estarta, y sus hijos abandonaron Euskadi fechas después del asesinato. Hoy prefieren mantener silencio y recordar en la intimidad la figura de aquel empresario que fue despedido en su funeral por miles de personas en Elgoibar. La viuda del empresario, a las pocas horas de descubrirse el cadáver de su marido, hizo una declaración a la prensa. «Pido a Dios que el sacrificio de mi esposo no sea estéril y que suponga el final de una trágica escalada de terror que atenaza a nuestro pueblo. Pido a Dios, con mi corazón dolorido, que me ayude a perdonar y olvidar», señalaba Carmen Estarta.

«Había ido a muchos funerales de víctimas de ETA y sólo iban los representantes de las instituciones, pero en las honras fúnebres de Berazadi fue todo el pueblo», recuerda un periodista de la época. La muerte de Berazadi fue llorada por sus trabajadores, que velaron por turnos el cadáver en la capilla ardiente instalada en la fábrica y posteriormente trasladaron su féretro a hombros hasta la iglesia parroquial de San Bartolomé. Un repaso a la hemeroteca de aquella fecha recoge el impacto social que supuso la noticia, tanto en España como en el extranjero, así como las numerosas reacciones de condena procedentes de todos los ámbitos.

El asesinato de Berazadi se produjo en plena transición, meses después del fallecimiento de Franco. Los sucesos y sobresaltos políticos salpicaban a diario el calendario de aquella época. Como muestra de esa situación convulsa, cabe recordar que tres días antes de la muerte del empresario guipuzcoano, se produjo la ya famosa 'fuga de Segovia', protagonizada por más de una veintena presos de ETA pm. La tensión se mascaba en el ambiente. El ministro de la Gobernación, Manuel Fraga, llegó a replicar en alusión a las acciones terroristas de ETA que «si quieren guerra la tendrán». Fraga, mano derecha del entonces presidente Arias Navarro, ordenó a Hacienda que controlara el movimiento del dinero de la familia Berazadi para impedir el pago de rescate.

Entrevista con 'Pertur'

¿Fallaron los enlaces? Esa pregunta aparecía en la prensa al día siguiente del asesinato de Berazadi. Las informaciones relataban los contactos que la familia del industrial mantuvo en Francia horas antes de producirse el trágico desenlace. La víspera del asesinato, familiares de Berazadi se entrevistaron con el dirigente de ETA Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, para llegar a un acuerdo en la cantidad a pagar del rescate. Según las noticias publicadas, Pertur -que desapareció meses después- llegó a un «casi total entendimiento» con los familiares. Según esas informaciones, la cantidad del rescate se rebajaba a 50 millones. La familia Berazadi tenían que volver al día siguiente a Francia para cerrar el trato. Regresaron a San Sebastián a la una de la madrugada del 8 de abril y una hora más tarde el empresario era asesinado.

«Miembros de ETA se llevaron las manos a la cabeza cuando conocieron la noticia», según se publicó en medios periodísticos. Al parecer, y según esas fuentes, el trágico desenlace del secuestro pudo deberse a que el comando que vigilaba a Berazadi se vio acorralado por el peinado que la Guardia Civil -dirigida entonces por el más tarde golpista Antonio Tejero- estaba realizando en la zona donde estaba el zulo y, por propia iniciativa, decidieron matar al empresario. Según esta hipótesis, el enlace que debía informar del acuerdo entre la dirección etarra y la familia al comando que tenía secuestrado a Berazadi no llegó a tiempo.

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