José Luis Urrutia cierra con 'La Sombra de Lanzuri' su trilogía sobre Elías de Aldama 'El Ayalés'

El aventurero creado por el escritor bilbaíno se sitúa en esta ocasión en la reconquista del reino de Granada

ARTURO GARCÍA

BILBAO. DV. El escritor bilbaíno José Luis Urrutia (Bilbao, 1958) cierra las andanzas de su personaje más emblemático, Elías de Aldama, El Ayalés, con La sombra de Lanzuri (Ttartalo), una trilogía así pensada desde el principio que esta última entrega, que fue presentada ayer en Bilbao, cierra «de forma definitiva». Urrutia sitúa esta vez a su protagonista camino del reino de Granada, allá por el siglo XV, donde el joven protagonista participará en la guerra de Reconquista contra los en su día denominados «moros».

En esta ocasión, y en su obsesión por salir del valle de Ayala y conocer nuevos mundos, el joven Elías deja atrás los escenarios que protagonizaron sus anteriores entregas centradas en su infancia y juventud, situadas en Burgos y la amplia Castilla. Estas peripecias han abocado a su autor a lo que considera una novela final «muy especial», quizás porque «es la última» y contiene «lo mejor y lo peor de las anteriores».

Urrutia repasó ayer los logros literarios que su saga ha obtenido desde la perspectiva de su autor: «Tres entregas después, mi protagonista viaja hasta uno de «mis sueños desde siempre como escritor: la cultura árabe».

Porque Lizundia ha buscado en esta ocasión adentrarse en una realidad que transcurre paralela a las vicisitudes del protagonista de la trilogía: «Cuando empecé, si hubiera sido por tentaciones económicas, hubiera podido seguir con esta historia, pero desde el principio tuve claro echar el freno aquí, en esta entrega. Me marqué este número de novelas sin pensar en sus consecuencias mejores o peores».

Urrutia confesó ayer que «empecé esta serie y siempre me marqué que la colección terminará aquí dese el principio porque el protagonista viaja hasta uno de los sueños del autor: Granada. Allí, Elías de Aldama conoce la guerra, «madura, y descubre el amor, la cultura, la política y la paz», señaló ayer el autor.

Urrutia no eludió el eco comercial que las aventuras de su protagonista han tenido en el mercado, una relevancia que alcanza al propio autor al dar por concluida la saga: «Lloré incluso en varios pasajes mientras escribía: de pena y de emoción. Porque para mí, para bien o para mal, esta novela reúne todos los componentes que acompañan mi literatura», afirmó su autor ayer.

La novela relata la campaña contra los moros en la que se verá inmerso Elías, una experiencia que le valdrá para conocer «otras culturas y costumbres». En ese vértigo, según señaló su autor «sólo permanecerá en su memoria una imagen: Lanzur, su caserío, el valle de Ayala, Lezama, los bosques y su amada tierra de Ayala». Con este relato su autor da por cerrada las vicisitudes de Elías de Aldama descrita en las tres novelas anteriores, Los caminos de Elías, Tan Lejos de Ayala, que narran la historia de la saga de los Aldama, una familia de Ayala que «hunde sus raíces en los banderizos que asolaron esas tierras, ahora reconvertidos en campesinos pero con un poso aventurero y guerrero que perdura y que encarna Elías».

Para Urrutia este final es un desahogo. «Me sentí bien al concluirla, porque me dio una gran alegría cerrarla: para bien o para mal, contiene o mejor y lo peor de mi literatura». El autor trabaja una segunda parte de Ignacio. Los años de la espada y en una biografía literaria sobre César Borgia iniciada mucho antes de que se planteara la serie que hay prevista sobre su figura y «tengo pruebas», bromeó.

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