«La atención es una forma de amor, es dar todo tu ser a quien tienes enfrente»

Afirma que la experiencia y la cultura nos limitan y nos impiden vivir el momento presente

CRISTINA TURRAU
«La atención es una forma de amor, es dar todo tu ser a quien tienes enfrente»/
«La atención es una forma de amor, es dar todo tu ser a quien tienes enfrente»

Fue durante 23 años monje budista. Pero desde hace más de 30 años vive como laico desarrollando por todo el mundo un trabajo denominado «integración espiritual», que combina la meditación y la psicoterapia. Nacido hace 72 años en un pequeño pueblo de Tailandia y autor de numerosos libros, Vichtir Ratna Dhiravamsa hablará el miércoles en San Sebastián sobre la importancia de la atención consciente, en unas jornadas organizadas por el Instituto de Psicología Integral Baraka.

- Darnos cuenta de cómo pensamos, cómo sentimos y cómo actuamos, ¿puede llevarnos a la felicidad?

- Si pensamos, actuamos y sentimos con atención podemos ser más felices. Sin esta actitud, no pensamos libremente, sino que lo hacemos de forma condicionada. Hay una forma de pensar en libertad, estando en contacto con las cosas. Se trata de ver las cosas tal y como son.

- Y el camino es la atención...

- Con atención constante logramos una distancia entre el sujeto y el objeto. Y esto es importante para ser feliz. Porque cuando nos identificamos con algo, perdemos nuestro espacio, nuestra libertad. Nos convertimos en algo que está fuera de nosotros.

- Pensamiento libre, pensamiento condicionado. Explique, por favor.

- La experiencia, el conocimiento, la cultura, las creencias religiosas condicionan nuestro modo de pensar, nos limitan. Pensar con libertad es hacerlo desde dentro, prestando atención al conocimiento interior que surge en el momento presente. Lo que obtenemos no viene del pasado, sino del aquí y el ahora. Es una forma de ver claramente.

- Con la práctica que usted defiende, ¿podemos sentirnos bien cada momento del día?

- Eso es posible. La vida cambia. Y las felicidades también cambian. Nada permanece estático. Toda cosa se modifica momento a momento, dependiendo de las circunstancias. Cuando aceptas el cambio como algo natural puedes ser feliz.

- Usted, ¿es feliz?

- Sí. La actitud es importante. La aceptación sin identificación. Yo acepto a la gente y a las cosas tal y como son. Y si puedo hacer algo, actúo.

- ¿Por qué nuestro pensamiento tiende a enredarse ?

- Por falta de entrenamiento, comprensión y sabiduría. Nos falta claridad. Y necesitamos una dirección. Producimos mucha energía confusa y complicada que nos confunde.

- En sus cursos ofrece una enseñanza que califica de integración espiritual. ¿En qué consiste?

- Intento sintetizar conceptos occidentales y orientales, porque si nos comprendemos podremos respetarnos. Se trata de integrar la vida espiritual en la vida cotidiana. La espiritualidad no es otra cosa que ser completo en cada momento. La vida es un viaje para entender y unirnos a los demás. Y la clave es la atención, que es una forma de amor. Todo mi ser es para ti en ese momento. Sólo de esta manera puedo sentir conexión con la otra persona dentro de mí.

- ¿Qué enseña la meditación?

- A cultivar la atención, a darse cuenta, a observar, a entender. Con ella nuestra percepción se expande sin límites, infinitamente. Es dejar todos los condicionantes y abrir un espacio. Primero, pequeño y después, más grande. Con una mayor expansión de la conciencia y la percepción ves más claramente.

- ¿Puede alcanzarse la misma sabiduría sin practicar la meditación?

- Sí, con el desarrollo de la atención. La atención es el tesoro de cada ser humano. Hay que practicarla más y más hasta que se vuelve algo natural, parte de ti.

- Pero usted sigue parándose para meditar...

- Con la meditación podemos entrar en nuestro mundo interior más profundamente. Generalmente no disponemos de mucho tiempo para investigar, para examinar, para viajar por él. Se trata de un vasto territorio, un oceáno infinito.

- Pongamos que logro asomarme a ese océano. ¿Qué encontraré?

- Un santuario. Un espacio para reposar, descansar y renovar la totalidad del ser. En él hay silencio, tranquilidad, luz y atención completa. En muchos cuentos orientales aparece un símbolo de este lugar. Es un ermitaño.

- ¿Da tiempo en la vida para alcanzar y practicar la sabiduría que usted enseña?

- Puede alcanzarse en cada momento, porque sucede en cada momento. Es una sabiduría muy vital. Fluye junto con amor, alegría, gozo y atención.

- ¿Qué aconseja a quien desee poner en práctica esta filosofía?

- Tener un deseo auténtico de cambiar. Y después, practicar la atención en todas las cosas de la vida. Cuando la atención es plena en cada momento obtendremos la sabiduría, que se convierte en una guía de vida. Es como la luz que brilla y señala la dirección.

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