DESDE VITORIA-GASTEIZ / Juego de luces y sombras

El artista vitoriano Gerardo Armesto expone su obra titulada 'Entre la luz y su ausencia', en la que juega con la luz y la sombra, en Montehermoso hasta el 14 de mayo

AMAIA BIAIN
DESDE VITORIA-GASTEIZ / Juego de luces y sombras/
DESDE VITORIA-GASTEIZ / Juego de luces y sombras

VITORIA. DV. Tras 37 años dedicándose al mundo artístico, el vitoriano Gerardo Armesto inauguró el jueves por la tarde, en Montehermoso, su último trabajo titulado Entre la luz y su ausencia, en el que el artista juega con la luz, las sombras y el volumen a través de 18 cajas de luz, 83 dibujos y dos proyecciones. Esta obra, que comenzó su andadura en 2001, va más allá de un conflicto entre luces y sombras en el espacio, ya que ésta es una lucha que sale del interior del artista y que él ha querido reflejar ahora de forma plástica. «Yo, en mi vida, me muevo entre la luz y su ausencia, aunque siempre prefiero moverme en la luz, en la claridad». Así explicó Armesto a los medios cómo se siente él en la sociedad.

Además de verse a la deriva, entre la luz y la penumbra, el artista aseguró sentirse observado, siempre, desde arriba. Una característica que también se refleja en sus construcciones a las que llama «cajas de luz y de ausencia de luz». Se trata de unos espacios construidos con piezas blancas de madera, donde la luz «llega de lo alto». Gerardo Armesto ha construido varias cajas pequeñas y una grande y transitable -de color blanco- con finas ranuras verticales u horizontales por las que la luz pasa en mayor o menor medida. De esta forma, «mirar la caja desde dentro o desde fuera es muy distinto», comentaba el artista. Tan distinto que, si uno mira la caja desde fuera, sólo ve una línea negra y el interior de ésta completamente oscuro, en cambio, si la ve desde dentro, esa pequeñísima ranura permite que la luz penetre intensamente.

Se trata de una filosofía de la luz en la que Armesto deja parte de su intimidad, como también lo hace en los 83 dibujos expuestos en esta muestra. Dibujos sencillos, en blanco y negro, «no menos importantes que las cajas de luz que cuentan lo que no puedo contar con las construcciones tan geométricas (las cajas)». Por ejemplo, a través de títulos tan personales como Desolación por preguntar al galerista, El refugio o El visionario, las ilustraciones reflejan «la lucha contra los dolores y adversidades, así como los homenajes y agradecimientos».

Además de las piezas y los dibujos, algunas zonas de la exposición están ambientadas con una música compuesta para la ocasión por un amigo del artista, «que funciona muy bien», dijo Armesto, quien, obsesionado por la luz de los espacios y lugares -en el lugar de trabajo, en casa o en su obra- siempre decide dónde estará la luz presente y dónde ausente.