El PP vasco preparará a sus cargos para «aguantar presiones» ante una tregua

Se reunirán la semana que viene para reafirmar el mensaje de firmeza ante ETA

OLATZ BARRIUSO
El PP vasco preparará a sus cargos para «aguantar presiones» ante una tregua/
El PP vasco preparará a sus cargos para «aguantar presiones» ante una tregua

BILBAO. DV. El PP vasco reunirá a partir del próximo día 20 a todos sus cargos públicos -concejales, parlamentarios, diputados y senadores- para analizar internamente la posibilidad de que ETA anuncie el cese de la violencia o al menos una «reducción» de sus potenciales objetivos, un escenario que la dirección del partido en Euskadi ha interiorizado que puede producirse en cualquier momento.

Convencidos de que, sea cual sea el comunicado que la organización terrorista decida hacer público, sus integrantes no tienen «ninguna intención de disolverse» y sólo pretenden sacar ventaja política de sus movimientos, los populares han decidido poner sobre aviso a sus representantes en las instituciones para evitar que sucumban a las «presiones» a las que, auguran, se verán sometidos para implicarse en un proceso en el que el PP no cree.

Según confirmaron fuentes del partido a este periódico, cada una de las tres ejecutivas provinciales convocará a sus cargos -la vizcaína y la guipuzcoana lo harán el mismo lunes 20- para reafirmar el mensaje de la formación de cara a un posible anuncio de tregua y recordarles que «el terrorismo sólo acabará cuando ETA vea que no consigue nada por esos métodos». Una estrategia de firmeza sin concesiones, muy al estilo del discurso de la 'tregua trampa' defendido por Jaime Mayor tras el alto el fuego de septiembre de 1998, con la diferencia de que, subrayan los medios consultados, «ahora vamos a estar mucho más solos» que en la época de Lizarra, al no contar con el «paraguas» que supone gobernar en Madrid ni con el respaldo del PSE-EE.

El mensaje es nítido: es preciso «aguantar» porque, tal como advirtió el número dos del PP, Ángel Acebes, a dirigentes vascos en un reciente encuentro, «vienen tiempos duros y hay que estar unidos». En ese sentido, todas las fuentes consultadas coinciden en destacar que la doctrina de la dirección -segura de que las dos mesas de negociación proyectadas «no son sino la materialización del discurso de Batasuna en Anoeta»- cuenta con el respaldo sin fisuras del partido en bloque.

Sin disensiones

También subrayan que, en cuestiones de fondo como ésta, no existen ni en público ni en privado disensiones como las que afloraron, por ejemplo, en el proceso de sucesión de Mayor, cuya 'herencia' doctrinal -«atreverse a decir la verdad», aunque sea antipática- aún hoy es el lema de cabecera de los populares vascos. No hay dudas en el partido de que no se puede «entrar en el juego» de ETA porque la organización «siempre saldrá ganando» y de que, antes o después, se acabará por volver a un modelo de política antiterrorista similar a la de José María Aznar.

Incluso, los principales dirigentes de los populares vascos y su presidenta, María San Gil, están convencidos de que ni siquiera el PNV y el PSE creen en la posibilidad de que el proceso llegue a buen puerto «y por eso quieren atraernos». De hecho, y después de que hayan circulado rumores e informaciones sobre posibles contactos entre populares y jeltzales -que los primeros niegan-, en el PP vaticinan que tanto los peneuvistas como «sectores mediáticos de Madrid vinculados al PSOE» e incluso los cuadros más moderados del propio partido pueden tratar de forzar la presencia de la formación en las mesas o foros que comiencen a funcionar una vez arranque el proceso de paz.

«Nos necesitan»

«Nos necesitan en esa mesa», subraya un dirigente popular vasco, «porque ponerla en marcha sin el PP es mucho riesgo. Si algo sale mal es mejor tener a todos dentro». Otra de las teorías que manejan los populares para explicar el interés con que, según dicen, les mira el PNV es la necesidad de forjar una alternativa a una hipotética versión a la vasca del pacto del Tinell, una posibilidad que el PP siempre ha barajado, aunque con menos énfasis tras el acuerdo estatutario de José Luis Rodríguez Zapatero con CiU.

Ni estos factores ni las periódicas llamadas telefónicas del lehendakari Ibarretxe a San Gil -aunque ya han transcurrido varios meses desde la última- han logrado variar la postura del PP vasco, que en modo alguno tiene previsto sentarse en ninguna mesa en la que esté también Batasuna, ni ahora ni ante una posible tregua que, dicen, será meramente «táctica».

Los populares creen que el comunicado de ETA será una forma de «no matar para no dejar vivir» e insisten en que la paz «sólo puede ser democracia en libertad» y no fruto del pago de un precio político que ellos tienen claro que pasaría por el reconocimiento del derecho de autodeterminación y la territorialidad; o, dicho en sus palabras, «la independencia y la anexión de Navarra».

«No queremos la paz de Azkoitia», remacha un dirigente, en alusión al apoyo de los nacionalistas y la abstención del PSE-EE a una moción a favor de la reinserción de los asesinos de Ramón Baglietto. Por todo ello, el PP no contempla acudir a las reuniones multipartitas que puedan convocarse ni siquiera por una cuestión de imagen o de cálculo electoral. Eso sería, dicen, dar bazas a los nacionalistas para considerar constituida la mesa de partidos y «legitimar» una vía que creen minada.