SOPA DE LETRAS / Adiós Hemingway

MITXEL EZQUIAGA

Es una novela negra con palmeras y una investigación en la que planea la sombra de Hemingway. Es una novela extraña, distinta y de lectura tan grata como sorprendente. Un paseo por La Habana de serie negra y una muestra de que su autor, Leonardo Padura (La Habana, 1955) sigue en forma.

Padura creó hace tiempo el personaje de Mario Conde, detective de la policía cubana enfrentado a la investigación de diferentes casos en esa isla donde, como dicen ellos, «Kafka haría escritura costumbrista». Padura había optado por dejar de lado a Conde, pero ahora lo recupera con un título delicioso, Adiós, Hemingway, publicado por Tusquets.

Conde ya no es policía y se dedica a vender libros de segunda mano, pero de pronto se ve envuelto en un extraño suceso: en Finca Vigía, la casa museo dedicada a Hemingway en las afueras de La Habana, se descubren los restos de un hombre que, según la autopsia, fue asesinado de dos tiros en el pecho hace cuarenta años. La investigación de lo que sucedió realmente ahí hace cuatro décadas sirve para desentrañar los últimos años de la vida de Hemingway, incluido el revólver calibre 22 que el escritor guardaba en una prenda íntima de Ava Gardner...

Parte de lo narrado está basado en hechos reales y parte es fruto de la imaginación del autor de esta novela, pero el conjunto es un libro escrito con gran pulso que hará las delicias de los aficionados a un cóctel que se construye con la leyenda (y antileyenda) de Hemingway, los mecanismos de la serie negra que conducen a la resolución de un caso ocurrido cuarente años antes y la magia de La Habana como escenario. Unido todo ello al curioso perfil del protagonista, Mario Conde.