Patrimonio vivo

CARLOS ABADÍAS Y AITZPEA LAZKANO ARQUITECTOS Y REDACTORES DEL PROYECTO DE LA CASA CULTURA DE AIETE

En la sección tribuna abierta de DV del viernes 17, se publicaba un escrito que hacía referencia al proyecto de casa de cultura e instituto de DD HH. para el Palacio de Aiete. Como redactores del proyecto, creemos necesario responder a algunos de los desaciertos de dicho artículo.

En primer lugar quisiéramos recordar que no es la primera vez que algunos de los firmantes escriben sobre el Palacio de Aiete. A pesar de habernos ofrecido anteriormente a explicarles el proyecto, en ningún momento han mostrado interés por conocerlo. Criticar un proyecto de esta complejidad es difícil incluso para alguien que se tome la molestia de estudiarlo. Quizá este hecho evidencia que los objetivos perseguidos por los firmantes del artículo poco tienen que ver con el respeto al Patrimonio.

Nos gustaría señalar también que el informe a que se hace referencia en el artículo mencionado es un trabajo de investigación en el que se analizan dos aspectos importantes: por un lado la pertenencia o no de las plataformas situadas al norte del Palacio (lugar donde se implanta el nuevo edificio) al jardín histórico; y por otro las transformaciones sufridas en esta zona del parque desde su construcción hasta nuestros días. Este trabajo no tiene por objeto ser un informe «imparcial» como critican los firmantes del artículo. Se trata de un trabajo imprescindible de documentación y análisis en un proyecto de esta índole.

Existen algunas razones por las que no parece probable que las plataformas situadas al norte del palacio formaran parte del jardín histórico de Aiete. El diseño de esta zona poco tiene que ver con otras creaciones del mismo paisajista: la Plaza de Gipuzkoa, Cristina Enea, así como la mayor parte del Parque de Aiete. Todos ellos presentan un diseño romántico, pintoresco, de trazado irregular, con senderos en curva, estanques de formas sinuosas... que nada tiene que ver con el severo trazado geométrico, la simetría como instrumento ordenador, parterres, setos, etc que caracterizarían a un diseño de jardín clásico francés y que, por otra parte, no se encuentran, sino en un pálido reflejo, en las plataformas analizadas.

Otro motivo que nos lleva a plantear que estas plataformas ajardinadas no formaron parte en su origen del jardín histórico, es el hecho de que se construyeran más tarde que el resto del parque, como lo demuestra un cuadro situado en un pasillo del hotel Maria Cristina, donde se observa como el resto de la finca se presenta con árboles de gran porte, mientras que en esta zona tan sólo se ha representado un talud natural sin diseño y probablemente en continuidad con las huertas situadas tradicionalmente al Norte del palacio.

En cuanto a las transformaciones que ha sufrido esta parte del jardín se pueden citar las siguientes:

- La construcción del tunel de Morlans conllevó algunas modificaciones como la tala de árboles y la ampliación del límite del parque.

- Se realizó un nuevo acceso desde el Norte, talándose para ello algunos castaños y se instaló también una nueva conducción de agua en esta misma zona del parque.

- Se derribó el edificio de las cocinas situado al Oeste del Palacio, y se eliminó parte del arbolado que lo rodeaba.

- Se modificó la topografía, se realizaron trabajos de saneamiento del terreno, y se plantaron nuevas especies (Carpes), al Norte y al Este de la plataforma.

- Se realizó un nuevo camino de paseo por la zona Norte.

- Se situó un transformador eléctrico al Oeste del Palacio cubriéndose con una caseta estilo rústico.

Podemos por tanto afirmar que esta zona del parque ha sido sustancialmente modificada y que probablemente, y teniendo en cuenta la documentación analizada, estas plataformas no formaron parte del diseño de Pierre Ducasse para el jardín histórico de Aiete.

En cuanto al proyecto, la nueva edificación se somete al edificio del Palacio sin entrar en competencia con él, ya que se sitúa separado del mismo, bajo el terreno existente, rodeado de un cuidadoso tratamiento topográfico con el fin de preservar el protagonismo del Palacio y su relación con el entorno.

A pesar de que las plataformas no parecen formar parte del jardín histórico y en ningún caso presentan el valor que algunos pretenden darles, se ha considerado que la imagen del Palacio desde el Norte, la vista desde la ciudad, forma parte de la memoria colectiva. Por ello, se está tratando con el máximo respeto la relación del Palacio con el Parque, de forma que la cubierta del nuevo edificio mantiene la topografía y tratamiento ajardinado de las plataformas actuales, no afectando en ningún caso a la visión del Palacio desde la ciudad, ni a las vistas desde el Palacio hacia su entorno.

Por último, si de verdad el objetivo de los firmantes del artículo del pasado día 17 es la protección y el respeto de los jardines y del Palacio, reiteramos nuestra invitación para que puedan conocer con detalle el proyecto que se está desarrollando.