1949. Juan Tellería, el errático autor del 'Cara al sol'

MIKEL G. GURPEGUI
1949. Juan Tellería, el errático autor del 'Cara al sol'

Quemado por el sol. Así definió Juan Aguirre, en su libro Épicos, pícaros y disonantes. Doce guipuzcoanos en la penumbra de la historia, a Juan Tellería. Lo del sol iba con segundas. La memoria del músico de Zegama esta marcada, acaso irreparablemente quemada, por el hecho de que fuera el compositor del Cara al sol, el himno de la Falange.

Reducirle al histórico tema, reivindicó Aguirre, supone una pérdida: «No habiendo sitio en nuestra memoria histórica para el compositor del himno falangista, cerramos el paso también -insensiblemente- al autor de obras sinfónicas notables, de varias zarzuelas atípicas y de cientos de melodías con sabor popular que alegraron la vida de nuestros padres y abuelos. Pero, sobre todo, a juicio de quien escribe, ahogamos la evocación de una personalidad francamente interesante, compendio de una generación entera de hombres y mujeres marcada por lo nefasto».

Juan Tellería, Juanito el inesperado, nació en 1895 en Zegama y murió hace 57 años, el 26 de febrero de 1949. Pudo pasar a la historia como el rotundo autor de los poemas sinfónicos La dama de Aitzgorri o Poema pasional. O como el compositor de partituras que conocieron cierto éxito comercial en el teatro musical: El cabaret de la Academia, El joven piloto. Sin embargo, quedó como el creador de la música que acompaña a unas frases que aún ponen la carne de gallina: «Cara al sol con la camisa nueva / que tú bordaste en rojo ayer, / me hallará la muerte si me lleva / y no te vuelvo a ver».

El errático Juan Tellería tocó el piano tanto en la iglesia donostiarra de Jesuitas como en los cines Gaumont de París. Estuvo dos años componiendo una Misa y perdió las partituras. Creó el Cara al Sol para José Antonio pero no supo escapar de la cárcel en Madrid y se tornó sombrío tras la Guerra Civil.

«El rey de la melodía, el autor de Urgull, el creador de un centenar de canciones encantadoras y populares -escribió Juan Aguirre-, vivió desde el final de la guerra encerrado en sí, como un chiquillo que de repente descubriera el peso de la madurez (...). Y murió sin enfermedad que lo justificara. Murió, simplemente, de no querer vivir»..

Según comentó en alguna ocasión el musicólogo José Luis Ansorena, «para los menos, Juanito Tellería será siempre un buen compositor que pudo ser grande; para los más, el triste autor del Cara al sol».

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