1876. El inexistente loro del pico de Loretopea

La traducción de Loretopea (espacio bajo la Virgen de Loreto) por Pico del Loro supone una de esas absurdas confusiones donostiarras.

MIKEL G. GURPEGUI
1876. El inexistente loro  del pico de Loretopea

Es una de esas clásicas confusiones donostiarras, como el error común y ya aceptado de llamar tamarindos a los tamarices. Denominamos Pico del Loro, cuando no Pico de Loro e incluso Pico del Oro, al pequeño peñón de Loretopea, cuando aquí nunca ha habido ningún loro, ni menos oro, sino una olvidada ermita dedicada a la Virgen de Loreto, que quedó en ruinas en 1876.

Imanol Olaizola pone los puntos sobre las íes de una larga confusión, en un artículo que publica en el último número del Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián. «En lo que ahora son los jardines del Palacio de Miramar existió una antiquísima ermita dedicada a la Virgen de Loreto, de ahí que desde entonces la punta rocosa que separa las dos playas fuera conocida como Loretopea (al pie de Loreto). (...) Loretopea no tiene ningún parentesco nominal con 'El Pico del Loro' y este disparate es consecuencia de una sonrojante negligencia o quizá un desmedido afán de castellanizar el nombre original en una época en la que no se respetaban los valores culturales», afirma. Aunque cuesta situar el momento en que nació la errónea denominación en castellano ni seguir la pista del crecimiento del término Pico del Loro cual bola de nieve, Olaizola ya recoge que entre los gouaches con inolvidables paisajes de la ciudad que pintó en el siglo XIX Didier Petit de Meurville ya había, junto a imágenes de Ntra. Sra. de Loreto, una obra titulada Vista desde el Pico del Loro.

Apunta el articulista la idea de que en las obras realizadas en la zona del actual túnel trabajarían como peones hombres de los caseríos del entorno, vascoparlantes que «cuando se referían a los terrenos del peñón dijeran: "Loretope'ko..." (de Loretopea...).

Quien esto oyera, incapaz de traducir correctamente la expresión popular, por su desconocimiento del euskera, asociara macarrónicamente con Loreto Pico y de ahí a las ya comentadas payasadas se fuera pasito a paso, convirtiendo un lugar de importante historia donostiarra en paraje de irrisión».

El tema, en fin, ha indignado a no pocos estudiosos donostiarras. Como a Juan Mari Peña, quien criticó el hecho de «confundir por pura negligencia o por crasa tontería el pico de la Virgen de Loreto (...) con el Pico del Loro o del Lorito de marras». «La ignorancia en sí no es tan punible y lamentable como la pretensión del arquitrabe cuando no se sabe, de hablar del loro, en este caso, como lo haría un loro auténtico, por puro mimetismo».

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