No hagan ejercicio

IÑAKI IZQUIERDO

Es lo que recomienda a los ciudadanos el Ayuntamiento de Madrid por la nube de polución que cubre la ciudad. Las autoridades desaconsejan hacer ejercicio físico al aire libre, porque si el máximo legal de partículas suspendidas en el aire es de 50 microgramos por metro cúbico, la estación de medición madrileña que menor nivel registra arroja un resultado de 157. La que más, 337, 273 más de lo aconsejable.

La Real no tiene previsto hacer caso a las recomendaciones de las autoridades y no sólo se dispone a realizar ejercicio físico al aire libre sino que pretende dejarse el alma en el intento. Del Atlético de Madrid se espera otro tanto. El equipo que pierda no tendrá derecho ni siquiera al pataleo, porque estaba avisado: hacer deporte al aire libre estos días en Madrid puede tener consecuencias negativas para la salud.

La verdad es que la contaminación se ve a simple vista, pero no llama la atención. Si nadie hubiera dicho nada, no se habría notado nada distinto a otras ocasiones. Los realistas, además, ni se enteraron porque para cuando llegaron a Madrid era de noche, después de un viaje coherente con la política de contención de gastos de la entidad, comer en casa y carretera y manta. Nada de parar en el Landa de Burgos y mucho menos estrenar la terminal T-4 de Barajas. En autobús y de tirón.

También convendría cambiar la rutina de resultados en el Vicente Calderón, aunque eso ya no depende sólo de la Real. El Atlético comparece en el partido lleno de euforia, lo que siempre es un arma de doble filo. ¿Prolongarán su momento de gracia o caerán en la trampa del exceso de confianza?

La Real, según anticipó Arconada el viernes, se dispone a plantear una batalla en toda regla en este campo maldito. La baja de Nihat puede resultar hasta positiva para que el equipo se meta en faena desde el principio, se remangue y dispute cada balón como si fuera el último. La idea no es nueva, ya la anticipó en el partido ante el Mallorca, y consiste básicamente en ser un equipo inexpugnable y aguardar a que aparezca la calidad arriba.

Tanto el entrenador como los jugadores realistas han destacado el poder del Atlético al contraataque, que es un equipo que se deja dominar para robar y sorprender y, por tanto, cabe cualquier cosa salvo, precisamente, la sorpresa. Aunque nunca se sabe.