«El arbitraje es como la vida misma»

Es hijo de Periko, hermano de Xabi y de Mikel y ha elegido otra manera de jugar al fútbol, arbitrar

FERNANDO BECERRIL

Es un árbitro joven. Me dicen que bueno. Tiene 18 años y se apellida Alonso. En su familia se ha respirado fútbol siempre, desde mucho antes de que él naciera. Su padre Periko ha sido futbolista profesional. Sus hermanos mayores, Mikel y Xabi, también lo son. Él ha elegido el silbato, que es otra forma de ser futbolista. Juega al fútbol de otra manera, con una responsabilidad diferente. Me dicen que es bueno.

- Supongo que antes de coger el silbato, empezaría dándole patadas al balón...

- Empecé jugando con el colegio, Jakintza, en la playa. Al principio no arbitraba. Luego pasé al campo grande. Ya estaba en Ekintza.

- ¿Sigue jugando?

- No, ahora ya no juego. A lo mejor un día con los amigos, pero nada serio.

- ¿De qué jugaba?

- De defensa, de mitad para atrás.

- ¿Disfrutaba?

- ¿Disfrutaba? Sí, pero era demasiado nervioso. Jugaba demasiado tenso y creo que no llegué a disfrutar del todo. Pero bueno, vivía mucho los partidos y claro que me gustaba jugar.

- ¿No se tensaría tanto por la cantidad de futbolistas que tenía en casa?

- No creo que fuera por eso. En casa no me metían ninguna presión. Yo era un chico nervioso, que igual se tomaba todo demasiado en serio. Quería hacerlo todo lo mejor posible y al final me pesaba un poco.

- ¿Cuándo empezó a arbitrar?

- En la playa, a los quince años. Llevo ya tres años y pico metido en esto. Estuve primero en la playa y ahora ya llevo un par de años arbitrando en campo grande. Un momento simultaneé la playa y el campo. Pero fue algo bastante breve.

- ¿Cómo es que se animó a arbitrar?

- Desde pequeño me había llamado la atención. Cuando era un chavalín arbitraba en casa los partidos que veía por televisión. Tenía las tarjetas en la mano y yo iba arbitrando lo que veía. Era un juego. Yo era muy pequeño.

- Y un día se decidió...

- Pues sí. Igual yo solo no hubiera entrado, pero había un amigo al que también le gustaba. Me dijo que iba a entrar y de esa manera se me hizo todo más sencillo, más natural. Fue una ayuda.

- ¿Su amigo sigue arbitrando?

- No, ya lo dejó.

- ¿Cómo se sintió en la playa?

- Muy bien. Es fácil. Te apuntas y empiezas poco a poco. Al principio te van dando los partidos más fáciles. Te van observando y empiezas a tener otro tipo de partidos. Está hecho un poco a tu medida. Al final eres tú el que decide a quién quieres arbitrar.

- Tiene un buen recuerdo.

- Pues sí. Se juega una semana de cada dos. Sábado y domingo por la mañana. Estábamos un montón de amigos. Luego a campo grande nos metimos sólo dos. Pero en la playa que fuéramos tantos, lo hacía todo más llevadero. Yo iba a arbitrar y además me divertía. Iba a gusto, la verdad.

- ¿De aquel grupo grande arbitra alguno más?

- No, sólo yo. Bueno, tengo un amigo de la cuadrilla que también arbitra, pero no pasó por la playa.

- ¿A usted no le costó dar el salto?

- Estaba contento y decidí probar. Siempre me había llamado la atención arbitrar y al fútbol se juega en campo grande. Te motiva mucho más.

- ¿Qué le dijeron en casa?

- No tuve ningún problema. Vieron que era una decisión que yo había tomado y les pareció bien. Fue algo natural y lo vieron como algo totalmente normal. Me apoyaron desde el principio.

- ¿Suelen ir a verle?

- Por lo general, no.

- A lo mejor también usted llega a internacional.

- No se trata de eso. Esto es una manera de hacer deporte y de estar metido en el fútbol, pero ése no es el objetivo.

- ¿Y cuál es el objetivo?

- El objetivo, aunque suene muy tópico, es ir partido a partido. Hay que tratar de aprender en cada partido y notar que mejoras, que avanzas, sentir que lo has dado todo arbitrando. Es importante ir con ilusión a cada partido. Al final lo que buscas es un ascenso, pero es más fácil conseguirlo trabajando cada partido con la máxima ilusión, que pensando directamente en esa meta.

- ¿En qué categoría arbitra?

- En Primera regional. También en Primera juvenil o en cadete de honor, algún infantil, algún partido femenino.

- ¿Ha tenido problemas en algún campo?

- Algún follón he tenido, pero la cosa no fue a más y no le di demasiada importancia. Ya sé que hay que dársela, que hay que recriminar estas cosas, que no se pueden sobrepasar algunos límites. Pero, bueno, el par de follones que he tenido no tuvieron mayor importancia.

- Supongo que en Primera regional se encontrará con jugadores mayores que usted. ¿Tratan de presionarle al verle tan joven?

- Es normal que los veteranos sean más pícaros, pero también hay picardía entre los jóvenes. La relación con los jugadores tampoco depende de la edad. Depende de si sabes o no sabes llevar el partido. Puedes tener quince años y hacerte respetar y puedes tener cuarenta y que te tomen el pelo. Hombre, siempre ayuda haber arbitrado más, pero no depende sólo de los años que se tienen.

- ¿Qué es lo que más le gusta del arbitraje?

- Que es una actividad completa. Te realizas, haces deporte, te relacionas con la gente... Cada partido es un reto, en cada partido te enfrentas a algo diferente. Es una superación continua. Es como la vida misma. Y como la vida tienes lo bueno y lo malo. Pero merece la pena. ¿Yo qué voy a decir? Si crees en ello, merece la pena.

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