La Industria pierde peso en Euskadi y apenas supone ya el 26% de la riqueza que se genera

Su importancia relativa ha caído en 1,7 puntos desde el año 2000 en favor del sector Servicios. El País Vasco es, tras Navarra, la comunidad más industrializada de España en términos relativos

M. A. MATA M. J. ALEGRE
La Industria pierde peso en Euskadi y apenas supone ya el 26% de la riqueza que se genera

SAN SEBASTIÁN / MADRID. DV. La actividad industrial pierde peso específico en la economía vasca de forma imparable. El tradicional motor del crecimiento de la comunidad autónoma representa hoy poco más de un cuarto (el 26,6%) de la riqueza que se genera, casi dos puntos menos que en el año 2000 (28,3%), según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). El relevo lo están tomando los Servicios y en menor medida la Construcción, que han aumentado su importancia dentro de la estructura económica vasca hasta el 59,3% y el 7,2%, respectivamente. Si se incluye la generación de Energía dentro del epígrafe Industria -como hace el INE- el peso asciende al 31,6%.

La terciarización de la economía es un fenómeno que afecta al mundo occidental, del que no escapan Europa, España ni Euskadi. El problema surge cuando el peso relativo cae no sólo porque los Servicios crezcan más que la Industria -fenómeno generalizado en los países desarrollados- sino porque, además, el entramado industrial no es capaz de mantener sus niveles de actividad. En este sentido, la patronal guipuzcoana Adegi ha advertido, sin querer ser alarmista, que las empresas industriales de Gipuzkoa han perdido 6.500 empleos en menos de dos años, y que una cada cuatro compañías juzga que su plantilla es «excesiva» para su nivel de actividad y su cartera de pedidos.

Sea como fuere, la importancia de la Industria en Euskadi ofrece una curva descendente que, sin ser muy acusada, sí es constante. Sólo en el último lustro, del 28,3% del PIB que representaba en el año 2000, cayó al 28% en 2001; al 27,2% en 2002; al 26,68% en 2003 y al 26,66% en 2004.

No obstante, cabe señalar que detrás del descenso relativo de la producción industrial figura, entre otras causas, el desplazamiento a los Servicios de una parte de su actividad tradicional. Cada vez se extiende más la tendencia a sacar del núcleo empresarial todas aquellas actividades que no forman parte del corazón del negocio. Antes, el márketing, el transporte, la contabilidad, etc., se llevaban a cabo en la propia Industria. En la actualidad, se desarrollan fuera y sus costes e ingresos se apuntan a empresas de Servicios.

La 'cuarta fábrica'

El País Vasco se mantiene pese a todo como una de las comunidades más industrializadas de España, donde la participación de la actividad productiva apenas representa el 20,9% del PIB. Sólo Navarra tiene una Industria más fuerte en relación a su estructura económica (31,9%).

En valores absolutos, es Cataluña la que se alza como líder con el 25% del total de la producción industrial y energética española. Euskadi es la cuarta fábrica española, con el 9,2% de la producción total, por detrás de Cataluña, Madrid (13,6%) y la Comunidad Valenciana (10,9%).

Los servicios, que ya copan el 66,4% del valor añadido bruto total de España, representan el 76,3% de la economía madrileña, lo que convierte a esta autonomía en la primera productora en esta rama de actividad.

El informe regional de Estadística introduce los importantes cambios en la Contabilidad Nacional aplicados en mayo de 2005. La población se ha adecuado a los nuevos datos censales y al padrón continuo -lo que incorpora más de 2,5 millones de inmigrantes-, y, por ramas de producción, ha elevado la ponderación de la Agricultura, que muchos servicios de estudios habían denunciado como escasa, y ahora contabiliza con mayor exactitud los servicios bancarios y los números de las administraciones públicas, entre otras variables.

Los cambios económicos y estas modificaciones se han traducido en un retroceso de la Industria en la estructura de la economía española de 2,2 puntos porcentuales desde 1995. Ese descenso se lo han repartido entre los Servicios y la Construcción, porque la Agricultura vuelve a representar en torno al 4,5% del valor añadido bruto, una proporción similar a la estimada a mediados de la última década del pasado siglo.

El mapa productivo que resulta de las variaciones estadísticas y de las características del crecimiento económico de los últimos años arroja pocos cambios territoriales. Así, Andalucía representa casi la cuarta parte (el 24,4%) del valor añadido bruto nacional de las ramas primarias (Agricultura, Ganadería, Pesca), seguida de Castilla y León (12,1%) y de Castilla-La Mancha, con el 11,3%.

El valor añadido de la Construcción está más distribuido espacialmente, si bien Cataluña (16%), la Comunidad de Madrid (15,5%) y Andalucía (15%) ocupan las primeras posiciones, como corresponde a su más elevada población.

Las cuentas regionales por ramas permiten conocer también lo decisiva que resulta una actividad para la economía de una región. Y así ocurre que el peso de los Servicios es muy superior a la media en Madrid, Baleares y Canarias; el de la Construcción en Extremadura, Asturias y Cantabria; el de la Agricultura en Extremadura, Castilla- La Mancha, La Rioja, Castilla y León, Murcia y Andalucía, y el de la Industria, en La Rioja, Cataluña, Aragón y Asturias, además de en Navarra y el País Vasco.