El voto (in)útil

MIGUEL HERNÁNDEZ-PALACIOS

Abogan todos los partidos que para no tirar el voto a la basura, les votemos a ellos. Voto útil lo llaman. Bien, si todos coinciden en que hay votos que no valen nada, deberían haber pactado para reformar la Constitución y la Ley Electoral, que son las que logran que cientos de miles de votos acaben en la papelera, retorciendo perniciosamente la proporcionalidad en la que el sistema D'Hondt solo ayuda a repartir fracciones de escaño. No es culpable. La culpa es de la circunscripción electoral: la provincia. Salvo que ampliemos a 35 los diputados en cada una, matemáticamente buscar la proporcionalidad en el reparto de lo que dicten las urnas es una quimera. Podía haber modificado nuestra Carta Magna y agrandar la circunscripción. Cuanto mayor, mejor. Lo ideal, circunscripción única. Y, si se quiere amparar la representación territorial, la autonomía y no la provincia debería ser la elegida, que mejoraría mucho la proporcionalidad. Así que no dogmaticen sobre el voto útil, y tengan pundonor por haber dejado pasar la oportunidad; ustedes lo han hecho inútil. Algo que volverá a ocurrir porque, digan lo que digan los partidos tradicionales, no están por la labor.