Otros viajes

CARMELO CARRASCALDONOSTIA

Desplazarse (sobre todo en avión) de un lugar a otro tiene poco que ver con viajar y todavía menos con iniciar una exploración - a lo Cristobal Colón- o un peregrinaje. No se confunda, por favor, al turista con el viajero. Quienes lo hacen como maletas no viajan. Aunque necesariamente entrañe un trayecto y el consiguiente cambio de ubicación geográfica, el viaje auténtico siempre comporta una experiencia interior. Será la materialización del empeño de perseguir un sueño, que si bien llevará a conocer escenarios nuevos y en este sentido satisfaga la curiosidad, promoverá sobre todo la renovación personal y un mayor autoconocimiento. En todo viaje interior se producen desplazamientos de unos rincones de la mente a otros, azuzados por las nuevas estimulaciones y consiguientes asociaciones e indagaciones reflexivas. De modo que el recorrido físico es la excusa para provocar la transformación personal. El verdadero viaje hace que se remuevan determinados esquemas mentales, por ejemplo, deshaciendo prejuicios, generando nuevas inquietudes y ensanchando la mirada. Este sería el verdadero viaje.