Así no vamos lejos

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Primero el fondo. El preámbulo del acuerdo alcanzado entre el Gobierno (¿o es el PSOE?) y Podemos empieza asegurando cosas tan sorprendentes como estas: «Después de 7 años de recortes y asfixia»... «con la excusa de la crisis se desplegó una austeridad a ultranza». Al parecer, desconocen que, a lo largo de todos los años a los que se refieren, España ha estado sometida al procedimiento europeo de déficit excesivo y que, tras ellos, hemos batido todos los récords históricos de volumen acumulado de deuda pública. Nunca habíamos gastado tanto y jamas habíamos debido tanto dinero. Si esa asfixiante austeridad nos ha llevado a esa situación, da miedo pensar a dónde nos llevarán los Presupuestos amables del gobierno bonito.

Luego los datos. La ministra portavoz dijo que iban a blindar el Estado del bienestar. ¡Qué bien! Pero, ¿cómo lo van a hacer? Pues simplemente escribiéndolo en un papel y firmando debajo de sus ilustres apellidos. Despreciando la única verdad, pues solo un sistema económico eficaz y altamente productivo es capaz de blindar un Estado del bienestar sólido y desarrollado. Su mera voluntad es encomiable -muchas gracias por sus desvelos-, pero es también manifiestamente insuficiente. Los cinco mil y pico millones (no resulta fácil encontrar la cifra entre tanto baile de declaraciones) de mayor gasto no van a salir de cinco mil y pico millones de aumento del PIB, sino que procederán de la redistribución. Eso está muy bien, pero deberían recordar que nunca, ningún Gobierno, en ningún lugar, consiguió hacer más ricos a los pobres por el socorrido sistema de hacer más pobres a los ricos.

Proponen hacer lo más fácil, lo más sencillo, que es gastar más. ¿Dónde está el mérito? Pero evitan hacer lo difícil. Hay muchas subidas de impuestos, pero poco o nada para generar más riqueza y crear más empleo. Si todo depende de su voluntad, ¿por qué no han sido más ambiciosos? Subirán el salario mínimo, un salario que ellos no pagan. Sin duda alguna, los actuales 736 euros de salario mínimo son muy pocos, pero no deberían olvidar que además de la alternativa de subirlos a los 900 euros, hay otra que es no contratar a quien los percibe. ¿Han analizado los efectos que producirá la medida?

Con las pensiones pasa algo parecido. Los aumentos acordados contentarán quizás (lo dudo) a los pensionistas, pero agrandarán el agujero del sistema lo que exigirá un esfuerzo extra a los Presupuestos que, a su vez, necesitarán mayores ingresos que, parece, solo piensan obtenerlos por la vía de unos mayores impuestos. Correcto, y así, ¿hasta cuándo y a dónde nos llevará esta espiral?

Estas no son unas Cuentas serias y equilibradas que pretendan conseguir un futuro mejor. Para eso no sirven. Son unas Cuentas populistas y amables que pretenden agradar en el corto plazo. Quizás ni siquiera sirvan para eso.

 

Fotos

Vídeos