¿Hacia dónde vamos?

PEDRO FRÍAS SAN SEBASTIÁN

Reconocido es que Gipuzkoa se ha caracterizado -salvo deshonrosas excepciones- por sus ciudadanos trabajadores y ahorradores, que a lo largo de extensas y sobrecargadas vidas laborales, y de una existencia discreta y sobria, se han hecho con un modesto patrimonio, a los que al parecer, por deber patrio, hay que j...r, nada extraño por otra parte, siendo la envidia y la mala leche virtud de los Pirineos a Tarifa -excepción hecha de Gibraltar-. Publicada por Hacienda Foral la Norma reguladora sobre Bienes Inmuebles, que otorga a los ayuntamientos la facultad de exigir un recargo de hasta el 150 % -que nivel Maribel- de la cuota líquida del Impuesto sobre los Bienes Inmuebles que no constituyan la residencia habitual del propietario, salvo que este alquilado a terceros; algunos -no todos-, de estos «poderes cercanos al pueblo, -podían ubicarse más lejos-, modifican sus propias Ordenanzas Fiscales, añadiendo un nuevo requisito: el empadronamiento del arrendatario en el piso alquilado, creándole situaciones de inseguridad, en diversos ámbitos: asignación de colegios públicos a los hijos; posible pérdida de bonificaciones fiscales por adquisición de vivienda para residencia habitual; cambio de médico de familia, etc., cuando el alquiler puede muy bien obedecer a un traslado laboral temporal. ¿Hacia dónde vamos: a fomentar la ocupación de las viviendas vacías -según las campañas oficiales-, o a crear agravios comparativos entre ciudadanos?