El protagonista de la novela 'A propósito de Abbott', escrita por Chris Bachelder, descubre, después de casado, que el matrimonio es una lucha por ver ... cómo se reparte el Mal Humor. «Un matrimonio, sobre todo un matrimonio con hijos, no puede funcionar bien si ambas partes andan de mal genio; por lo tanto, el Mal Humor es un privilegio del que no pueden gozar los dos cónyuges a la vez», concluye.
En realidad, creo que la idea de este párrafo es extrapolable a otras muchas circunstancias, más allá del matrimonio. Arrogarse la condición de airados, ofendidos o víctimas siempre, sin escuchar a las personas que tenemos delante –y que, quizá, incluso tengan un día peor que el nuestro–, sin ceder protagonismo en ningún momento, es insostenible. Vivir en una sociedad crispada no va a ayudar, pero sería bueno plantearse si no llevaremos demasiado tiempo sin pasar la pelota al compañero.
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