El Tambor de Oro, para Woody Allen

FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZLASARTE-ORIA

El genial director de cine, actor, dramaturgo y músico ha decidido que su próxima película sea rodada en San Sebastián; no soy capaz de imaginar que a estas alturas haya alguien que no conozca al personaje. ¿Quién no ha reído a mandíbula batiente, esbozado una sonrisa, sentido un escalofrío de emoción, llorado, imaginado que pasea por Nueva York, durante la proyección de alguna de sus películas, la inmensa mayoría obras maestras? Qué decir cuando toca el clarinete e inconscientemente nos ponemos a tararear a la par que tableteamos los dedos contra una mesa. Woody Allen es un embajador de la cultura allí donde vaya: Nueva York, Londres, París, Roma y ahora San Sebastián-Donostia-la Bella Easo-la Perla del Cantábrico. No somos todavía conscientes de lo que ello significa. Nuestra ciudad es ya conocida en todo el orbe pero el espaldarazo dado por este neoyorkino del barrio de Brooklyn va a suponer la consagración y el reclamo definitivo de la capital guipuzcoana como destino prioritario per secula seculorum. Como donostiarra-easonense y grosero, referido al gentilicio de los nacidos en Gros, abogo con humildad no exenta de firmeza para que el nuevo Ayuntamiento, alcalde y todos los concejales, decidan conceder el Tambor de Oro 2020 a Allan Stewart Konigsberg, quien pasará a la inmortalidad como un nuevo dios del Olimpo con el nombre que lo ha hecho famoso: Woody Allen.