Referéndum constitucional

PEDROMARI MODREGO Donostia

Hacer el avestruz metiendo la cabeza debajo del ala, negar la mayor, rechazar sistemáticamente un órdago o no recoger el guante que te tiran a la cara no va a solucionar el problema nacional y de las nacionalidades existentes en la Península desde la Guerra Civil española, ni el rencor de los vencedores y vencidos, tampoco las consecuencias de una época imperialista y monarquía de condes duque y marqueses. Parece que los ciudadanos de este país, mayoritariamente, se han liberado por fin del corsé ideológico a que nos tienen sometidos los partidos políticos, mediante la manipulación emocional de la fidelidad los votantes a sus posiciones radicales y de la historia. Un referéndum sí es posible, o más bien una consulta ciudadana, referéndum a nivel nacional, donde 'todos' tengamos la posibilidad de manifestarnos, sin provocar enfrentamientos ni ruptura, y preguntar sobre los fundamentos del Estado y de la sociedad a la qué queremos pertenecer. Una consulta no es vinculante y permite dialogar y reflexionar sobre cuestiones y posiciones enquistadas y envenenadas históricamente. Una consulta popular se puede repetir periódicamente para seguir la evolución del sentimiento mayoritario de la sociedad. «¿Cual es, en su opinión, la fórmula de gobierno y estructura territorial para nuestro país? 1- La que rige en estos momentos. 2- Un estado federal de todas las autonomías. 3- Una república de ámbito nacional. 4- La formación de las nuevas nacionalidades independientes y solidarias». Esto no va a despertar a ningún fantasma dormido, el fantasma está despierto, el fantasma es de carne y hueso y hay que afrontarlo en lo que será la transición definitiva, ¡la de la ciudadanía!