Provincianos

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUI

(Columna para leer mientras se escucha 'Lau teilatu' de Itoiz).

La escena transcurrió en una oficina burocrática de la capital. El funcionario, sin duda donostiarra, se fijó en la procedencia del joven que hacía el papeleo y, por comentar algo, dijo: «Ah, vienes de lejos, de Lazkao. ¿Se tarda mucho?». «Hombre, venir de Lazkao a Donosti me ha costado 35 minutos pero ir de Donosti a Lazkao cuesta como tres horas». (¡Zasca!, que dirían ahora).

En esta semana dos personas diferentes -una dama retirada del periodismo local y un arquitecto de altura- me han dicho con distintas palabras lo mismo, que los donostiarras, con nuestra visión centralista, nos perdemos la riqueza de Gipuzkoa, muchas actividades, placeres e historias que se cuecen en el resto del territorio. Me temo que en algunos, demasiados, casos tengan razón. Hipnotizados por 'el marco incomparable', perezosos por naturaleza, con un nunca justificado aire de superioridad, muchos capitalinos cometemos la tontería de vivir al margen de 'la provincia'. Tenemos que mirar el Google Maps para ir al Alto Deba. De los 88 municipios del territorio con suerte conocemos ocho. Todo lo que esté más allá de Tolosa se nos hace 'la Gipuzkoa profunda', que en nuestro imaginario es un bosque frondoso, laberíntico y poco menos que salvaje. Un desastre.

Sí, muchos easonenses vivimos apalancados entre cuatro calles, mientras hay guipuzcoanos a quienes no les cuesta recorrer kilómetros para trabajar, tomar algo, descubrir un lugar o ir de fiesta. Solo nos falta que al final los de la provincia sean los cosmopolitas y los donostiarras, unos provincianos.