Este contenido es exclusivo para suscriptores

Suscríbete por 4,95€ al mes y disfruta de todos los contenidos de El Diario Vasco

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidos exclusivosLectura más amable y sin interrupcionesNueva app solo para suscriptoresNewsletters personalizadasClub DV, ventajas comerciales, sorteos y actividades

Profetas del pasado

ANTONIO RIVERA

Gusta pensar en el progresismo que enfrente todo el monte es orégano, que las derechas son todas una sola y que en cuanto una crisis deja a la vista su fondo real son profundamente reaccionarias; el más aventado dirá fascistas. Es una manera de explicar que no salgan las cuentas lógicas. El progresismo nació con la convicción de su superioridad moral y no entiende que el reaccionario le venza convenciendo a más ciudadanos que él. De modo que una explicación fácil es que no hay derechas sino derecha, y que esta siempre va unida frente a la tendencia a la dispersión de las izquierdas (estas sí, plurales). Así, su éxito no devendría de su naturaleza mejor, sino de la división de lo que tiene enfrente. También, su capacidad para engatusar al pueblo tendría que ver con su camaleonismo, que oculta su naturaleza pétrea y se disfraza de tolerante de la democracia mientras nada afecte a la continuidad de su poder esencial. Aquello de que un fascista es un liberal asustado, que enseñaban en las células de formación progresista.

 

Fotos