Prisioneros del móvil

JUAN CARL0S AUDIKANAVITORIA

El teléfono móvil ha cambiado por completo nuestra vida. Estamos llegando a ser, o somos ya, esclavos del móvil. No existe un lugar donde no se utilice pese a que se han adoptado breves normas ciudadanas para prohibir su uso en lugares como teatros, cines, iglesias... Desde que apareció el primer servicio de móvil en EE UU -allá por 1946- el incremento ha sido espectacular, hasta el punto de que existen en el mundo 7,9 millones más terminales que personas. Aun así, no todo puede ser perfecto y con el aumento de su popularidad también se han creado inconvenientes y dificultades que jamás hubiéramos imaginado. Estar conectados nos hace ser más vulnerables y, sobre todo, nos causa distracciones que pueden ser fatales. Aunque algunos no lo recuerdan, hubo un tiempo -y no hace tanto- en el que prácticamente nadie tenía teléfono móvil. Una época en la que si llegabas tarde al trabajo o a una cita no podías avisar. En la que los viajeros del metro se miraban e incluso leían libros. En el siglo XXI hemos añadido el móvil a nuestra mochila personal.