Poder público

JUAN JOSÉ ARBELAIZ URTEAGASAN SEBASTIÁN

El poder público consiste en que los ciudadanos libres, a través de un plebiscito, delegan su poder y su capacidad de elegir y decidir en un número reducido de ciudadanos, conciudadanos en general. 'Hic et nunc' esto se hace a través de agrupaciones, llamados partidos políticos. Lo que suele ocurrir es que los representantes de los ciudadanos, una vez elegidos, se olvidan absolutamente de sus representados y hacen lo que se les ocurre o lo que les mandan sus jefes de partido, que en el caso de Donostia, están en otra parte. Es el caso claro del partido que, nacido en Vizcaya (y no escribo Bizkaia), sigue discriminando a favor de su mayoría. Y sus representantes nuestro territorio, por más veces que se les ha reprochado, dan la callada por respuesta. Y cada vez les votan más. No me digan que no es raro. Sólo hay dos respuestas. O que la cosa le importa un bledo a la gente o que la red de intereses e influencias creada es monumental. Ambas, desastrosas. Pero vamos a punto concreto que me interesa comentar en esta tribuna. Decidieron hacer de la calle Triunfo hacer una vía peatonal. En un DV de junio dijeron que estaba en marcha y lista para fines de julio. Falso. En otro, que ya estaba casi lista. Falso. El hecho es que ni se nos ha consultado a los que en ella vivimos qué nos parecía el tema, ni se nos ha comunicado el comienzo de las obras -ni su final por supuesto., ni se nos ha pedido disculpas, paciencia, comprensión, por los múltiples inconvenientes que están alterando nuestro vivir... Eso sí, como somos una zona privilegiada, pagamos los impuestos más altos, pero como barrio carecemos de casas de cultura, polideportivos.. En suma, voy llegando a la conclusión de que esto de los gobiernos -del ámbito que sean-, es una inutilidad. España lleva meses sin gobierno y ni se vislumbra que lo haya. El PIB ha subido en este período. El paro -¿a qué llamamos paro?-, va descendiendo. ¿Para qué hace falta un gobierno, aquí, allá o acullá?. Está claro, para dar de comer, opíparamente, a gente que no ha dado golpe en su vida y se ha dedicado al servicio público. ¡Qué ironía!.