Pilar Marco, la fuerza de una mujer

Ayer, primer día de agosto, triste día, falleció en el servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Donostia -su servicio- la doctora Pilar Marco. Nacida en Caparroso, estudió el bachillerato en Donostia, hizo su licenciatura como médico en la Universidad de Zaragoza, posteriormente se especializó en medicina intensiva en el Hospital de La Paz de Madrid, obtuvo su doctorado por la Autónoma de Madrid y fue primera jefa de servicio, por oposición, en el año 1979. Desde entonces ostentó, en el actual Hospital Universitario Donostia, la jefatura del servicio de Medicina Intensiva; servicio que encumbró a puestos punteros de la Sanidad vasca y del Estado. Y fue también la jefa de Estudios de formación MIR (Médicos Internos y Residentes) desde 1990 hasta su jubilación, abarcando en su responsabilidad 35 especialidades acreditadas.

A todo ello hay que añadir que su espíritu incansable le llevó a pertenecer a diferentes asociaciones científicas de ámbito estatal, europeo y americano; en comisiones técnicas asesoras de Osakidetza; en el consejo asesor de Euskadi de enfermedades cardiovasculares; y en el comité de trasplantes del País Vasco. Así mismo, fue codirectora del Máster de Urgencias y Emergencias de la UPV e investigadora principal en diferentes trabajos relacionados con las enfermedades cardíacas, con numerosas publicaciones en revistas científicas de su especialidad. Presidió diversos congresos nacionales. De hecho, despidió su vida laboral en 2015 capitaneando el Congreso de Medicina Intensiva celebrado en el Palacio Kursaal. Tras su jubilación, proyectó su fuerza y conocimiento hacia el voluntariado, formando parte de los impulsores de la Fundación Aubixa. Fundación de la que era su presidenta y en la que lideró el objetivo de hacer frente al reto del envejecimiento y las demencias. Y donde, también aquí, se responsabilizó de las áreas de formación de cuidadores y profesionales e impartió clases, hasta no hace mucho, con el entusiasmo y la tenacidad que le caracterizaban.

Sirva como muestra de cómo era Pilar Marco la definición que uno de sus colegas hizo de ella: «Una mujer con mano de hierro en guante de seda». Y es que Pilar era así, mujer de carácter fuerte pero siempre justa; mujer que donde iba se la sentía y luego se la quería; mujer líder, de la que nos gustaría resaltar que cuantos la hemos rodeado, y hemos sido muchos, hemos sido testigos de sus habilidades para contagiar su entusiasmo a la hora de alcanzar lo que se propusiese.

Qué más decir de Pilar. Sería tanto... Su estilo, sin duda franco y transparente, y su capacidad de iniciativa, de gestión, de propuesta y de motivación dejaban ver las señas de identidad de su personalidad. Su compromiso asistencial con el paciente desde una gran profesionalidad, el papel básico y central que otorgaba a la formación y su carácter navarro, indomable, fruto de sus firmes convicciones, nos llevan a considerar su reconocimiento como ejemplo, ante toda la sociedad y las nuevas generaciones, del significado de una trayectoria profesional comprometida. Una trayectoria que debe ser tenida en cuenta como inspiración para los profesionales del futuro y que adquiere todo su valor y se engrandece en épocas como esta. Por la credibilidad y el respeto que se supo ganar de sus compañeros y discípulos, nos atrevemos a decir que la Medicina actual es mejor tras su paso.

Es el momento de recordar que en el transcurso de su vida tuvo que encarar el fallecimiento de su hijo Javier, sin duda la situación más difícil a la que una madre se puede enfrentar. Pero también entonces salió adelante gracias a ese tesón y al apoyo de su querido Eduardo y su hija María y, posteriormente, la alegría del nacimiento de sus nietos Carmen, Javier y Lucía, con los que siempre deseaba ocupar su tiempo libre.

Gracias por todo el tiempo que nos has permitido gozar de tu amistad, por tu enseñanza continua, por tu apoyo. Y hoy, con el dolor de tu pérdida, aprovechamos estas líneas para trasladarte públicamente nuestra admiración hacia ti y decirte, de verdad, que nunca te olvidaremos, querida Pilar.

 

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