pierde gipuzkoa

Tengo la sensación de que cada vez somos más los que queremos vivir en una sociedad sin complejos en la que uno pueda cuestionar el modo en que se hacen las cosas sin que le acusen de ser un fascista o un intolerante

pierde gipuzkoa
DAVID HERNÁNDEZ SAN LUIS

Mientras el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, promociona sus cuentas en las redes sociales con videos que nos han costado un pastón y los socialistas se apuestan unos con otros a ver quién consigue ser el político más fotografiado de la legislatura, los guipuzcoanos nos llevamos un sopapo tras otro sin que nadie haga amago de defensa.

Vayamos tan solo unos meses atrás y pasemos de puntillas por el modo en que durante estos años han hipotecado el futuro del puerto de Pasaia o del aeropuerto de Hondarribia; dejemos al margen las inversiones que no llegaron hace ya tiempo como la estación de autobuses de San Sebastián, que la financiamos a solas los guipuzcoanos, mientras la de Álava la pagaron con unos 14 millones de euros de todos los vascos.

Aproximémonos al tema con magnanimidad y tratemos sólo los agravios cercanos como que en los últimos meses nos hemos quedado sin Centro Vasco de Ciberseguridad porque han preferido llevárselo a Álava a pesar de que la idea era guipuzcoana. El bochorno de la gestión ha sido tan grande que para que no oyésemos las carcajadas de Sabin Etxea han decidido poner otro en Gipuzkoa a nuestra cuenta y ahora tendremos que pagar el vasco y el guipuzcoano.

Fácilmente se nos ocurrirán más ejemplos como el plan de inversiones para reforzar los parques tecnológicos vascos que presentó la señora Arantza Tapia y que no le pareció argumento suficiente que nuestro parque tecnológico en Gipuzkoa esté a más del 90% de ocupación y en Bizkaia lo tengan al 60% para decidir invertir aún más en Bizkaia y entregarles 60 millones de los 70 del plan. Ese día y los siguientes los gobernantes guipuzcoanos estaban a setas o yo que sé y no dijeron ni mu.

Más complejo por su atemporalidad es abordar el lugar dónde se ubican las empresas públicas y adivinar para quién se hacen las estrategias que nos afectan a todos los vascos, como la de turismo, aunque lo podemos sospechar viendo el reparto que hacen de los congresos el mismo Gobierno Vasco.

Y más grave por su reincidencia es la polémica en el reparto de congresos, aunque pensará, con razón, que no es nada nuevo y que ya saben que Bizkaia es siempre la reina del baile, pero la novedad de estos últimos meses es que el Gobierno Vasco organiza ahora todavía menos congresos en Gipuzkoa.

Es muy sencillo saber que lo justo es ser ecuánimes porque de la diferencia entre celebrar los congresos en un sitio o en otro depende el dinero que se moverá en la ciudad y que recaerá en el comercio y en la hostelería y con suerte en los guipuzcoanos.

Sin embargo, no deja de sorprender la soberbia con la que el Gobierno Vasco incide en la injusticia y el pasotismo o cobardía de los gobernantes guipuzcoanos que hacen caso omiso o ponen pañitos calientes.

Si esa es su actitud cuando un agravio está a ojos de todo el mundo, qué no harán con las muchas decisiones del día a día o con megaproyectos como el de industria 4.0, o es que acaso ¿alguien puede creerse a estas alturas que los gobernantes guipuzcoanos se vuelven valientes en un despacho a puerta cerrada?

Tengo la sensación de que cada vez somos más los que queremos vivir en una sociedad sin complejos en la que uno pueda cuestionar el modo en que se hacen las cosas sin que le acusen de ser un fascista o un intolerante y, aunque nos sigue pasado con otros asuntos, como cuando criticamos la nefasta gestión que hace el Gobierno Vasco no controlando la Renta de Garantía de Ingresos y ahora nos empieza a pasar cuando criticamos el agravio comparativo y nos acusan de buscar el enfrentamiento entre vascos, no vamos a dejar de decir la verdad porque no nos metimos en el Partido Popular más valiente de todo el país para poner paños calientes ni tampoco nuestro sueño es ocupar un sillón en Gasteiz, ni en Madrid.

Nuestra aspiración es Gipuzkoa y que como guipuzcoanos se nos respete y que se organice el País Vasco de modo que los tres seamos más fuertes y no uno más fuerte a costa de otros, y por mucho que envuelvan sus vicios en lo políticamente correcto no podrán impedir que los guipuzcoanos sepamos la verdad porque, como ya ocurre en la gestión de la Renta de Garantía de Ingresos, todo el mundo sabe que lo que cuestionamos no es el instrumento, sino la pésima forma

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