Pasamos de PISA

JAVIER DE LA FUENTESAN SEBASTIÁN

Cada año se repite la misma queja; las pruebas de acceso a la Universidad no son igual de difíciles en todas las comunidades. Así, autonomías maltratadas por el informe PISA 2016 se vengaron siendo las mejores en selectividad. Aquellos que tienen hijos a punto de entrar en un grado saben de la importancia de las décimas de la nota. Cada autonomía determina fechas, duración y contenidos de las pruebas de selectividad. Sin embargo, una vez que el estudiante tiene la nota en la mano, España es un país de distrito único. Es decir, un alumno de Melilla puede entrar en una facultad en Logroño. Tenemos a los que defienden que si los currículos académicos son diferentes también lo tienen que ser las pruebas, y a los que quieren establecer un examen único. La ministra Celaá ha pasado de no tener constancia de desigualdad alguna a admitir algunas incidencias. Defiende, con fineza lingüística vaticana, que no se necesitan pruebas exactas, pero sí con el mismo nivel de dificultad. Todo menos mentar al examen único. Qué bueno sería que un día se juntaran los exministros Solana y Wert con Celaá y hablaran sobre el contenido de palabras del tipo igual, mismo, exacto, único.... O me lo aclaran o suspendo fijo la prueba de comprensión lectora del informe Pisa.