DE PARÍS A SEVILLA

JOSUNE DÍEZ ETXEZARRETAPLAZA DE GIPUZKOA

Qué no veremos? El país que nos enseñó la baguette y el bidé, la vie en rose y la revolución, ahora apuesta por el feísmo y exhibe en los escaparates parisinos crocs -esos zuecos de plástico infames- de macroplataforma y colores penosos con la firma de Balenciaga. Lo hermoso es fluctuante y ambiguo, ya, pero estos días arde París literalmente y no son jóvenes turbulentos y rebeldes los que levantan los adoquines para encontrar debajo la playa sino chalecos amarillos que, total, ya que protestamos contra Macron saqueamos la tienda de Prada y la bombonería más chic de los Campos Elíseos. No es del telediario, tengo corresponsales en la rue du Saint-Honoré que lo han visto este fin de semana con sus propios ojos, la mejor forma de ver. Otros, y de forma pacífica, seguían a lo suyo, a batallar contra la subida del diesel.

¿Qué no veremos si en un centro de manicura de propietarios chinos preside el local un San Pancracio, un calendario del Sagrado Corazón de Jesús y una botellita de plástico con agua de la Virgen de Lourdes? Con mis propios ojos. Los niños chinos de la familia me confirman que 'mamá', 'papá' y 'limón' significan lo mismo en su idioma y en español.

¿Qué no veremos si ha pasado lo que ha pasado en Andalucía? Después de que los andaluces, tan aceituneros, altivos y poetas cargados de futuro hayan votado a la extrema derecha, solo me faltaba para que me explotara la cabeza saber que se ha inventado el 'olefit', la nueva disciplina de machaque de moda que, como el mismo nombre indica (olé + fitness), fusiona el flamenco, con su rumba y su bulería, y la gimnasia. Que San Francisco Javier, la festividad de ayer, nos coja confesados.

 

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