Los orígenes del pulpo

FELIPE BENÍTEZ REYES

Una treintena larga de científicos ha avalado un estudio en el que se concluye que los pulpos son animales de origen extraterrestre. Como es natural, otro buen montón de científicos se ha apresurado a desmentir esa suposición. Es lo que tiene la ciencia: que sólo es científica hasta donde los científicos permiten que lo sea, ya que a veces sus controversias toman la deriva de los debates teológicos. Con arreglo a la navaja de Ockham, lo más probable es que los pulpos sean pulpos y no alienígenas, pero con estas cosas nunca se sabe: ¿quién no ha tenido alguna vez la impresión de que ese vecino que escucha rumbas de madrugada procede de otro planeta, en concreto del planeta Rumba?

Yo, que de científico tengo lo mismo que de trapecista del circo de Budapest, me situaría en una conciliadora posición intermedia: vale que el pulpo no tenga un ilustre abolengo extraterrestre, pero merecería tenerlo, y con esto creo que queda zanjada la polémica... al menos hasta que llegue el temido día en que los pulpos se confabulen contra los humanos y nos ataquen, pues entonces tendremos que rectificar nuestros criterios sobre los orígenes de ese misterioso cefalópodo. «¿Por qué motivo van a querer atacarnos los pulpos?», se preguntarán ustedes. Bien. El filósofo australiano Godfrey-Smith opina que «los pulpos tienen lo más parecido a una inteligencia extraterrestre que podemos encontrar en la Tierra», lo que no es obstáculo para que nosotros los espolvoreemos con pimentón antes de comérnoslos. Por menos de eso se han originado guerras mundiales.

Por si fuese poco, incluso hemos tenido esclavizado durante años a un pulpo para que pronosticase el resultado de los partidos de fútbol de trascendencia mundial. Demasiado han aguantado, en fin, los pulpos.

Hay animales genuinamente terrícolas. Cuesta imaginar que el pollo, pongamos por caso, proceda de una galaxia remota, porque un pollo no deja de ser un mero pollo, por muchas que sean las recetas que admite. Rozaría la extravagancia el suponer que el cerdo ibérico es originario de otro sitio que no sea la península ibérica. Resultaría injusto poner en duda el origen cien por cien autóctono del cordero de raza chamarita. Y así sucesivamente. Con otros animales, en cambio, nos entra la duda: las gambas, las iguanas crestadas de Fiyi, los caracoles, los murciélagos de nariz tubular, Quim Torra… Pero volvamos a los argumentos estrictamente científicos: como al final resulte que los pulpos son alienígenas, me temo que las primeras víctimas del ataque masivo de los pulpos asesinos van a ser los gallegos, por lo cual se impone allí la creación inmediata de una unidad del ejército especializada en guerras intergalácticas. Mientras sí y mientras no, que tengan ustedes un buen verano.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos