Oncología pública

En octubre de 1993, con apenas 30 años y recién terminado el MIR en Barcelona, comencé a trabajar en Oncología Médica del entones Hospital Nuestra Señora de Aránzazu. Encontré a otros cuatro oncólogos, jóvenes y apasionados como yo, muy bien preparados y con una gran vocación por la Sanidad Pública. Desde entonces nos hemos esforzado mucho para alcanzar lo que hoy somos: 15 médicos oncólogos que atienden a cientos de pacientes con cáncer y sus familias, en colaboración con tantos otros servicios de nuestro querido Hospital Universitario Donostia. Desde hace años formamos a estudiantes y residentes, participamos en comités, colaboramos en investigación clínica y traslacional... mano a mano con enfermeras y enfermeros, celadores, auxiliares, biólogos, psiconcólogas, farmacéuticos... y tantos otros. Y aunque tenemos mucho por aprender, intentamos desde hace años acompañar a los pacientes con infinita humanidad y profesionalidad. Aunque nos trasladen al precioso edificio del Onkologikoa, seguiremos haciendo lo que venimos haciendo desde hace más de 30 años: servir y atender con simpatía y empatía a los enfermos, a todos y todas por igual. Seguiremos en la investigación y la lucha contra esta terrible enfermedad, desde la Sanidad pública y universal, junto con el Onkologikoa, hasta ahora de la Fundación Kutxa y sus profesionales. Todos los esfuerzos son pocos. Invito desde aquí a Nekane Murga, consejera de Sanidad, y a Rebeka Ubera, parlamentaria de EH Bildu, a conocernos en el HUD.