Novias de asesinos

Novias de asesinos
JOSÉ IBARROLA

MIGUEL GUTIÉRREZ FRAILE CATEDRÁTICO DE PSIQUIATRÍA

Para muchas personas, resulta sorprendente e inexplicable que muchas mujeres establezcan relaciones epistolares y afectivas con hombres encarcelados condenados por graves delitos como asesinatos y violaciones y que, incluso, lleguen a vincularse como parejas con ellos. Pues, por sorprendente que parezca, ocurre y se denomina enclitofilia. Palabra introducida por el francés Edmond Locard, pionero de la criminalística a principios del siglo XX, para definir la atracción sexual y sentimental que algunas mujeres desarrollan por asesinos, delincuentes o presidiarios. El sexólogo John Money hablaba de hibristofilia, «cuando la excitación sexual y logro del orgasmo dependen de estar con una persona que sepan que ha cometido un atropello o delito como la violación, el asesinato o el robo a mano armada». Actualmente se considera que es una forma de parafilia, una de las desviaciones de la normal dirección de la esfera afectiva.

¿Cómo una mujer se puede sentir atraída por un criminal al que previamente no conoce? ¿Cómo se establece inicialmente esa relación? Algunos sociólogos, simplificando mucho el tema, señalan que si le escribes a Julio Iglesias no te contestará, pero si lo haces a un asesino encarcelado con mucha probabilidad te responderá y no olvidemos que estos criminales suelen ser sujetos psicopáticos cuya característica más sobresaliente es el uso del engaño y la manipulación. Son tipos muy seductores, mentirosos, creadores de fantasías, contumaces, etc. Las mujeres captadas por estos psicópatas son vulnerables y ceden a manejos, y maquinaciones con cierta facilidad y suelen presentar una baja autoestima desde la infancia o arrastran graves frustraciones por relaciones anteriores.

Algunos psiquiatras definen estas situaciones como una desviación del instinto maternal y lo relacionan con la fantasía del 'poder ayudar', al ejercicio de un tipo especial de maternidad y a la protección de la persona encarcelada. Existe un fuerte componente sexual en esta patología, además de una especie de instinto maternal mal comprendido o desarrollado. El pretender ser la 'salvadora' de un ser incomprendido es una constante en estas mujeres. Creen ver el 'verdadero' lado bueno del asesino. Por lo general estas situaciones no acaban bien porque hacen que la mujer cambie y se vea implicada en manipulaciones del encarcelado. Sin que se pueda ignorar que, en algunos casos, muy pocos, se han llegado a establecer relaciones positivas que han culminado en parejas estables y compensadas.

Un caso típico en España es el de una mujer funcionaria de instituciones penitenciarias que lo perdió todo por el amor que sentía por un conocido criminal encarcelado que posteriormente, al parecer, se rehabilitó. Tema tratado en el cine por el director Manuel Matji en la película 'Horas de luz'.

Muy recientemente, un condenado hace años por asesinato y violación en Vitoria-Gasteiz se fugó de la prisión cántabra de El Dueso con ayuda de una mujer a la que conoció cuando ésta trabajaba en una organización de apoyo social a población reclusa. Pocos días después, ambos fueron capturados en Gambia. También entre nosotros, el asesino confeso de una chica sevillana recibe abundante correspondencia de varias mujeres, y así muchísimos casos en el mundo. Los buzones de los peores criminales de la historia se han visto rebosados por una corte de aficionadas, mujeres fascinadas por la oscuridad de estos seres exponentes de lo peor del ser humano.

El criminal, al estar encerrado y tener limitadas las comunicaciones, enfatiza éstas, ya sean epistolares, corporales o verbales, lo cual alimenta los problemas psicológicos de esa mujer, que en general, puede considerarse otra víctima. Pero ellas no tienen ninguna inclinación al crimen, ni fantasean con continuar el legado sanguinario del preso. Como describió un experto quieren amarle, cuidarle, acostarse con él. Casarse. Por eso les envían su ropa interior, sus mejores fotografías, versos garabateados para ser refugio del convicto. Muchas creen firmemente en su inocencia a pesar de conocer perfectamente su historia criminal. Se sienten especiales cuando constatan que de todas las cartas que recibe el convicto 'elige la suya'.

En algunos casos se han descrito mediadores neuroquímicos cerebrales relacionados con el bienestar de estas mujeres en el marco de estas vivencias. En otros, son mujeres psicópatas que también disfrutan con el dolor ajeno. Un ejemplo puede ser el de un asesino que mató a sus padres y un hermano con una catana y mantuvo correspondencia con varias chicas, y dos de éstas, al parecer, a su vez se convirtieron en asesinas de una compañera de clase. Actualmente, en internet podemos ver numerosas webs dedicadas exclusivamente a conectar a convictos con admiradoras. En ellas se pueden encontrar desde fotografías del asesino, el relato de sus crímenes, la prisión en la que se encuentran, hasta la duración de la condena con la fecha de la liberación si es que la hubiera, etc. Complejo de salvadora, instinto maternal desviado, ansias de notoriedad o atracción enfermiza por el mal. Masoquismo. Aberración. ¿Negación de la realidad o simple locura? No lo sabemos. No se puede negar que en algunos casos, por complicado y extraño que nos parezca, este tipo de relación puede desempeñar un papel significativo en la rehabilitación de una persona. También ha ocurrido.

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