¡Ni una muerte más!

ANA RUBIO

En lo que llevamos de año, la cifra de asesinatos de mujeres es espeluznante (38). Tratar este asunto con rigor exige, en primer lugar, no ignorar el efecto 'contagio' que la exposición mediática causa con el perverso matiz de la difusión del hecho brutal, que incita a otros a atacar a nuevas víctimas y con propósitos similares. La realidad es que nos encontramos ante distintos peligros cotidianos que amenazan a todas las mujeres, y lo peor es que resulta muy difícil cazar a los criminales antes de que causen nuevos daños. No basta la ley, un teléfono gratuito o un carné, donde al hacer públicas las condenas por malos tratos se pueda proteger a posibles víctimas de estos perversos conductores de emociones. La actitud violenta de tantos hombres se apoya en un mercado laboral, publicitario, mediático, religioso y político que no nos avergüenza lo suficiente. Y una parte de la sociedad es todavía incapaz de entender la feminidad asociada al derecho a la libertad, la igualdad y nuestra independencia. ¡Ni una muerte más!