Maquiavelismo

CARMELO CARRASCALSAN SEBASTIÁN

La desconfianza y la astucia marcan el comportamiento de las personas maquiavélicas. Parten del convencimiento de que los demás no son de fiar, ni altruistas, ni independientes, no dotados de voluntad propia. Sus armas preferidas son el engaño y la manipulación, que continuamente perfeccionan. No les importa que el manipular a los demás conlleve merma de su libertad y dignidad. No se dejan influir, ocultan sus propósitos y estrategias, como digo, son muy astutos y prácticos, se concentran en lo que les conviene hacer con el fin de alcanzar sus metas; sin distraerse con remilgos y consideraciones éticas. Se mueven como el pez en el agua en situaciones de máxima ambigüedad y circulación de mentiras. Son gente fría, controlada, no empática, que se hacen temer. Maquiavelo enfatizó en la importancia de conseguir y mantener el poder utilizando cualquier medio para lograrlo, o sea, que el fin justifica los medios. En este país hemos padecido maquiavelismo, duro y sangriento, durante demasiados años. Y no es casual que también Maquiavelo fuera en su tiempo (siglo XVI) un ardiente patriota sin escrúpulos.