Mañana, 'Westwold'

La serie hace una reflexión sobre la parte oscura de nuestro mundo y hasta una corrosiva propuesta filosófica

ÁLVARO BERMEJO

En el origen fue 'Mary Shelley'. Luego un mix de 'Perdidos' y 'Twin Peaks'. Y como corolario ¿qué tal una cita de Shakespeare? «Los placeres violentos tienen finales violentos». Hablamos de la segunda temporada de 'Westworld'. La serie de HBO alza un monumento distópico donde se cruzan los límites de la Inteligencia Artificial, una reflexión sobre la parte oscura de nuestro mundo y hasta una corrosiva propuesta filosófica.

La historia no es nueva. Michael Crichton filmó la versión original en 1973 -'Almas de Metal'- con Yul Brinner en el papel estelar. Un parque temático a lo 'Jurassic Park' cuyos visitantes se sumergen en un simulacro del Far West para dar libre curso a sus pulsiones más primarias. Sucede sin embargo que los androides que lo habitan comienzan a tomar conciencia de sí mismos e inmediatamente a cuestionar la autoridad, por no decir la inmoralidad absoluta, de sus visitantes humanos.

Contrariamente a lo que sostienen los más devotos analistas de la serie su mensaje no busca alertarnos acerca de un futuro en el que los robots lleguen a esclavizarnos. De hecho eso ya ha sucedido: media humanidad vive encadenada a sus I-phones y se cree en el más feliz de los mundos. Como toda distopía, 'Westworld' plantea una mirada acerca de nuestro tiempo por medio de un sutil juego de espejos. Sus androides proyectan una subhumanidad a la que los humanos someten a toda suerte de ultrajes. Si estos se nos presentan como carentes del menor atisbo de empatía, los anfitriones acreditan valores humanos que hacen aun más evidente la dialéctica perversa entre el amo y el esclavo.

Otro tanto cabe decir del escenario. ¿Y si el nuevo Salvaje Oeste fuera internet? Una presunta sociedad civilizada cuya barbarie de fondo se camufla con el esplendor de las nuevas tecnologías. A su vertiginoso avance debemos el concepto de Transhumanismo. El umbral de una nueva Edad de Oro en la que nos veremos libres de nuestras miserias corporales para convertirnos en seres biónicos, si no en inmortales. Es así como sucede todo en nuestro mundo. ¿No es ya un electrizante parque temático regido por el verdadero demiurgo global: la industria del entretenimiento?

Descuiden, no les voy a hacer spoiler. Pero el final de la segunda temporada de Westworld supera el de 'Apocalypse Now'. «Descubra su verdadera llamada», dice la promo de este parque temático que no tendría nada que envidiar al del Doctor Moreau. El problema comienza cuando descubres que, en ocasiones, la ciencia ficción es puro realismo social.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos