En defensa del sector siderúrgico vasco y europeo
Es un pilar de la soberanía y de la cohesión económica y social de Euskadi, por eso es hora de mostrar valentía política y tomar de nuevo medidas audaces
Luke Uribe-Etxebarria Apalategi
Senador EAJ / PNV
Lunes, 10 de noviembre 2025, 01:00
El sector siderúrgico europeo es la piedra angular de la autonomía estratégica y la resiliencia económica de la UE. La cadena de valor del acero ... es el motor de la economía europea, de la innovación y de la transición ecológica, y sustenta millones de empleos en toda Europa. Genera 310.000 empleos directos y 2,2 millones de indirectos en la UE. Y constituye un eslabón esencial en cadenas de valor estratégicas, como la automoción, la energía, la construcción, la maquinaria y la seguridad.
Sin embargo, hoy en día, esta industria tan vital para Euskadi y para Europa, se encuentra en una situación de amenaza por una combinación de diversos desafíos estructurales. El exceso de capacidad siderúrgica mundial, la desestabilización del sistema multilateral de comercio a raíz de las recientes medidas arancelarias estadounidenses, las prácticas comerciales desleales, los elevados costes energéticos en Europa y la falta de una ambición equitativa por parte de los socios comerciales en materia de protección climática y normas sociales están erosionando la base industrial de la UE y su capacidad para actuar de forma autónoma en un contexto global cada vez más multipolar y conflictivo. Hace falta una acción urgente y radical en favor del sector siderúrgico europeo. Sin ello, corremos el riesgo de desmantelar tanto los cimientos como el futuro del propio proyecto europeo.
Las medidas de salvaguardia vigentes de la UE expirarán en junio de 2026 y ya no son suficientes para proteger a la industria siderúrgica europea de estos problemas. La liberalización gradual de las medidas ha reducido su eficacia: los contingentes libres de aranceles se han vuelto demasiado elevados en comparación con la demanda interna europea, que desde entonces ha disminuido significativamente. Si bien las importaciones de acero en la UE se mantuvieron prácticamente estables durante este período, la totalidad del descenso de la demanda interna recayó en la producción interna de la UE. Se necesita un mecanismo más eficaz y ambicioso para garantizar la viabilidad de la industria siderúrgica europea.
La Comisión Europea ha identificado correctamente el papel clave de la industria siderúrgica, así como su vulnerabilidad actual. En su 'Plan de Acción para el Acero y los Metales', de marzo de 2025, la Comisión Europea reconoce la necesidad de un nuevo mecanismo altamente eficaz para proteger a la industria siderúrgica europea y abordar las distorsiones del mercado causadas por el exceso de capacidad mundial.
Pero se necesita actuar con rapidez y urgencia. Por eso, el nuevo mecanismo debe estar operativo el 1 de enero de 2026 y permitir mayores tasas de utilización de la capacidad europea limitando la cuota de mercado de las importaciones, sin esperar a junio de 2026, fecha de expiración del actual mecanismo de salvaguarda.
La ambición, establecida en el 'Plan de Acción del Acero y los Metales', de un nivel de protección altamente eficaz debe traducirse en una realidad reforzada en comparación con las medidas de salvaguardia actuales. Debe crear las condiciones para que la industria siderúrgica europea recupere tasas de utilización sostenibles, cercanas al objetivo del 85 % . Una forma eficaz sería limitar, para un nivel determinado de consumo europeo de acero, la cuota de mercado asignada a las importaciones.
La Comisión europea también debería seguir supervisando las importaciones de productos derivados del acero y, si se cumplen las condiciones pertinentes, ampliar el alcance del mecanismo para incluir aquellos derivados que también requieren una protección altamente eficaz.
El Senado, a propuesta del Grupo Vasco, aprobó el pasado 8 de octubre por unanimidad (salvo Vox) una Moción en la que se hace este mismo diagnóstico y se insta a la adopción de diversas medidas e instrumentos comerciales de salvaguarda que deberían adoptarse urgentemente a nivel comunitario para la defensa del sector siderúrgico europeo.
El carbón y el acero fuero la piedra sectorial sobre la que se comenzó en Europa a construir la Unión Europea que conocemos hoy. El primer tratado comunitario, que entró en vigor en 1953, se refirió al carbón y el acero como elementos, que, puestos en común, contribuyeron a la paz, a la convivencia y a la prosperidad.
Al honrar el legado de Schuman y su declaración fundacional de 1950, debemos seguir actuando con ambición y visión. La siderurgia europea ha avanzado mucho desde la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Hay que seguir. Porque, hoy en día, invertir en acero limpio y competitivo fabricado en Euskadi y en la UE sigue significando invertir en el futuro de Euskadi y de Europa. La siderurgia no es solo una industria. Es un pilar de la soberanía, de la prosperidad y de la cohesión económica y social de Euskadi y de Europa. De la pasada, la presente y la futura. Es hora de mostrar valentía política y tomar medidas audaces de nuevo.
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