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GUILLE VIGLIONEPLAZA DE GIPUZKOA

Durante los años que dura la etapa reproductiva tenemos la posibilidad de conocer a unas 10.000 personas del sexo opuesto A pesar de nacer en países diferentes, mis padres coincidieron, se hablaron, quedaron unas cuantas veces, comenzaron a salir, formaron una pareja y decidieron tener descendencia. Mi madre tuvo, más o menos, 100.000 óvulos fértiles durante su vida. Mi padre produjo unos 4 billones de espermatozoides, todos genéticamente distintos, durante el año en que nací. Aproximadamente, 400.000 trillones en su vida.

Ahora echemos la vista más atrás. Los humanos habitamos la tierra desde hace 3 millones de años. Si tenemos en cuenta que cada 20 años se da una nueva generación, 150.000 generaciones se pusieron de acuerdo antes que mis padres. Nacieron, crecieron sanos, se conocieron y engendraron una vida que hizo posible una nueva procreación. Por tanto, soy hijo de una cadena de millones de coitos. De uno de mis padres, de los dos de mis abuelos, de los cuatro de mis bisabuelos, de los ocho coitos de mis tatarabuelos y así, sin interrupción, desde el origen de la existencia humana .

Las posibilidades de que me tocara ayer el gordo de navidad eran de una entre 100.000.

Muchas más que las oportunidades que tenía de llegar a existir. Tuve una probabilidad entre 400.000 trillones de ser engendrado. Pero además, nací en una zona desarrollada y en paz, pude estudiar y estoy aquí escribiendo estos números que no entiendo muy bien pero sí lo suficiente como para saber que ya he tenido más suerte de la que me correspondía.

 

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