Libre adhesión y democracia

Las democracias tienen como mínimo tres problemas. 1. Determinar el espacio geográfico en el que va a aplicarse. 2. Que los que componen ese espacio lo hagan por libre adhesión. 3. Determinar quién tiene derecho a ejercer el voto en ese espacio. La evaluación de estos términos debería determinar el grado de democracia real existente en un territorio determinado. Teniendo en cuenta que las democracias vigentes provienen de reinos o imperios, cuando las poblaciones accedieron a lo que llamamos democracias ¿cómo lo hicieron? ¿Por libre adhesión o por la imposición? Lo correcto hubiera sido la consulta a la población, y de esta consulta nacer lo que llamamos estados cada uno con sus características. Lo que leo cada día en lo que nos afecta da un poco de vergüenza, para hablar de democracia real hay que evaluar los tres primeros puntos y preguntarse cómo se ha llegado a lo que llamamos el Estado español actual. Por qué en cada momento que este debate podría presentarse se daba un golpe militar, y con él una dictadura. Hoy en día, este debate sobre la configuración del Estado español sigue vigente, y como consecuencia de ello tenemos la situación catalana, y el llamado conflicto vasco. Esperemos que la evolución intelectual de la ciudadanía no permita una involución al pasado reciente que impida evaluar los términos reales de la democracia vigente. En ninguno de los dos territorios se ha planteado la libre adhesión, y con ella dar la oportunidad a la población de manifestar su voluntad. Se ha impuesto la fuerza disfrazada de democracia por no respetar los tres puntos iniciales. Hay que tener fe en la ciudadanía y enfrentarla a su obligación, a manifestar con responsabilidad sus opiniones y a asumir sus consecuencias. No emitir un voto y luego desvincularse de su responsabilidad.

:: JAVIER ONA SAN SEBASTIÁN