Los lazos de Torra

La Junta Electoral Central (JEC) volvió a requerir a Quim Torra la retirada de lazos amarillos y esteladas de los edificios públicos en Cataluña. La presencia de tales símbolos trata de indicar que éstas se adhieren a los postulados que representan. Se suman a la reclamación de libertad para los políticos presos y a la independencia como objetivo último. Las instituciones democráticas han de encarnar la representación del conjunto de la sociedad. Sus integrantes y los partidos cuyos electos las conforman podrán defender las ideas que consideren, pero no están legitimados para la utilización 'de parte' de las instituciones. Torra no puede negarse a cumplir el requerimiento de la JEC; ni enfrentándose a la instancia, ni con argucias que mantengan los edificios como carteles de campaña a favor de la mitad del arco parlamentario catalán. La JEC le advirtió ayer de que en caso de eludir sus indicaciones incurriría en responsabilidades administrativas e incluso penales. Algo que el presidente de la Generalitat sabe. Tanto que es posible que le tiente la idea de afrontar una sanción de hasta 3.000 euros, e incluso la de verse investigado por desobediencia. Lo que implica que Torra trataría de sumarse a los encausados del 1-O a través de esta puerta lateral, para completar la triangulación épica entre presos, autoexiliados y su representante en el Palau de la Generalitat. Un cartel equívoco de campaña, a mayor gloria de las pretensiones de Puigdemont frente a Junqueras.