Jaque a la dama

El efecto dominó de la retirada de Angela Merkel afecta a todo el continente

ÁLVARO BERMEJO

Una ola de calor muy a tono con el cambio climático se alió el pasado septiembre con las cervecerías del Tiergarten berlinés y, en particular, con una donde se cruzaban apuestas acerca del futuro de Angela Merkel. ¿Cuánto tiempo más resistirá?, se preguntaba al respetable. Estaban cerca las elecciones de Hesse y Baviera que harían tambalearse su trono, pero la gran debacle parecía apuntar al congreso de su partido, a primeros de diciembre. Todo se precipitó con la elección del nuevo presidente de su grupo parlamentario, Ralph Brinkhaus, un tecnócrata surgido de la nada que traía la mota negra en su apellido.

Brinkhaus se traduce como 'casa al borde'. Y al borde del abismo quedó entonces la Canciller más longeva de la historia. Con el anuncio de su abdicación entra en crisis el complejo sistema de equilibrios que la mantenían al mando de Europa desde 2005.

La Dama de Hierro alemana comenzaba a fundirse bajo el sol berlinés, perdía el control político de sus diputados y se veía forzada a navegar en aguas turbulentas. Ascenso exponencial de los neonazis de la AfD, derechización de la CDU, revisión de los presupuestos europeos pactados por la idílica pareja de hecho -Merkel & Macron- en el palacio de Meseberg, allá donde Lessing escribió su Laocoonte. Como en la leyenda griega, la gran hierofante de la Europa Unida de pronto se vio atrapada por las serpientes de su propio partido. No le quedaba otra alternativa que convocar nuevas elecciones antes de las europeas, en mayo de 2019. Su decisión de abandonar no solo ensancha la brecha entre la Alemania de los progresistas y la de los populistas. El efecto dominó de su retirada amenaza a todo el continente.

Ahora todo va a depender de los ladrillos que elija Brinkhaus para su casa al borde… ¿De qué? De una más que previsible crisis franco-alemana desde el momento en que su partido lo proponga como candidato al Bundestag. Tras Gran Bretaña e Italia, Alemania podría convertirse en el tercer 'Hombre Enfermo' de Europa. Si todavía hoy la nueva Alemania imperial recuerda la de Bonaparte, conviene no olvidar el aforismo: «Cuando Napoleón estornuda, Europa entera se resfría». El virus del fallo multiorgánico está en el aire. Y en el horizonte no se perfila ninguna figura que pueda acreditar la consistencia de Frau Merkel. Tiempos líquidos para una Europa que se diluye entre sus tensiones y sus contradicciones. Mientras aquí seguimos a lo nuestro, los pájaros de Baden-Baden van camino de mutar en los de Hitchcock.

 

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